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Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2006. Resumen
LLuvia oriental![]() Tengo problemas estructurales,...creo que lo mejor que me vendría es irme a Tokio 5 semanas. En Tokio hay mucho hormigón, me gusta el hormigón. Hay trenes, me gusta ver pasar trenes, son como las olas, los ves venir y luego desaparecen, con el ruido del tren, con el ruido de las olas. En Tokio nadie me entendería, pero al menos sería por el idioma. En Tokio hay trenes que surcan los cielos. Los problemas estructurales son los que no puedes resolver. Son de origen interno, es como un edificio con aluminosis, o le cambias las vigas o mal asunto. Yo no se cómo se cambian las vigas del alma, no se si el alma tiene vigas y no se cómo es la aluminosis. Se que existen problemas que no son visibles, a veces no los ve nadie a veces solo los ve uno...otras veces te encierran en un cuarto con colchones en las paredes. Estar cinco semanas en Tokio hasta saber que no es tu lugar debe ser un asidero. Es un asidero mientras no es real. En Tokio la gente sobrevive y otros se hacen el hara kiri y otros están locos. En Estocolmo algunos escriben cuentos. En otros sitios la gente cuenta cuentos, en mi ciudad las lágrimas no existen porque te señalan con el dedo. Me gustaria estar en una habitación de hotel en Tokio presenciando un hara kiri y evitándolo. Me gustaría ser util para un ciudadano nipón. Me gustaría no haber sido un prototipo para implantes emocionales y afectivos. Hace mucho sol, pero llueve, diluvia. Y nadie lo ve. Me gusta Lost in Translation. Una playa de noche![]() Estoy pensando cómo debe ser mirar la costa con música sonando y de noche, sentado. Solo...¿cuánto podría aguantar?...creo que si estuviera con alguien aguantaría 25 noches, siempre y cuando no se pusiera la luna. Me gustaría moverme descalzo y deslizarme sin pensar por una arena fina y suave con el blanco de la luna reflejado en el blanco de la arena. Pero cuando llega el sol siempre lloro...y siempre llega el sol. Los días son trozos de historias repetidos, algunos están bien, y te gusta repetirlos como cuando ves varias veces la misma película que te gusta. Pero a nadie le gusta ver muchas veces una película que no te gusta. La cuestión es buscar la película. ¿Tenemos todos una película? En la mía el guión no lo escribí yo...y si lo hice alguien lo tiró a una papelera. Eso no vende. Y me pregunto ¿qué es lo que vende?...porque miro a los demás y si eso es lo que vende, entiendo que mi guión acabara rodeado de basura. En la playa donde estoy sigo mirando el horizonte, se ven luces a lo lejos. Estoy solo, no me deslizaré por la arena, no me descalzaré. Me levanto y me voy tranquilamente, me sacudo la arena, cojo el camino, pensativo, la música se va apagando, es hora de dormir. Trayecto pesaroso![]() Después de volver de la playa cojo un autobús que me lleva a la ciudad. Me cruzo con personas ajenas, cientos de ellas. Me dan igual, en mi cabeza flotan pocos rostros. Nunca el mío, ¿cómo será eso de que tu rostro flote en tu cabeza?. En el asiento al lado del mío hay una mujer preciosa que me pregunta porqué tengo el descaro de sentarme a su lado. Me hace sentir mal, y hasta entiendo su indignación. ¿Qué hago yo rodeando tanta belleza?, quizás debería haberme quedado durante mucho tiempo en un rincón, temeroso de mostrarme, hasta haber aprendido cómo caminar entre lo hermoso. Me considero un insulto a la elegancia. Me bajo del autobús, apesadumbrado. Otra vez esa maldita sensación. ¿Por qué siempre me llueve encima?, miro la ciudad, está seca, yo empapado. No puedo soportarme y sigo andando. No puedo soportar tanta humedad, es salada. Son mis lágrimas las que caen desde una nube de color..., ¿dónde cojones se ha ido el color? Llueve, y la ciudad está impoluta. Mi camisa sucia, tengo las manos manchadas de rimmel pero yo no llevo rimmel. Es extraño. Recuerdo a la mujer del autobús. Cierro los ojos, oigo el sonido de las olas en la costa. Tokio amanece, y yo sigo mojado.
Reflectores![]() Feeder, Pixies, Smashing Pumpkins, Jimmy eat world... es un proyecto, algo a lo que agarrarse. Abro la maleta de las ilusiones y cojo un papel. Me siento en un lado apartado de una mesa de madera marrón, una mesa sólida, si supiera de madera diría que es caoba pero perfectamente podría ser ebano, sauce, o plastico simulando madera. Cojo el papel, lo doblo, escribo por un lado una frase incoherente y por el otro pego papel de celo. Lo guardo en el bolsillo, me quedo con la hoja durante el tiempo suficiente como para ver en qué queda esto. Me compro un reflector. Lo pongo entre una t y una r. Le pego el papel con el celo. Espero para ver en qué queda esto. Melodías, preciosas...![]() Oigo cosas que no entiendo, oigo muchas palabras, decenas, cientos, miles... y no las entiendo. Apenas entiendo ciertas frases. Entiendo que me gustan los cardigans, y digo yo que si me gustan tanto, y me gustan tanto los james y radiohead, y tantos sonidos tranquilos, digo yo...digo yo que debería tender a ellos. ¿No debería? Oigos canciones de bandas duras, de bandas en castellano que me enerva escuchar, donde la sutileza es simplemente una entrada por la "s" en el diccionario. Y se que muchos me tirarían tomates leyendo esto. Lo se. Se que soy duro con ciertas cosas...pero al fin y al cabo con otras soy muy blando. Me gustan las melodías suaves y las bandas que puedan sugerirte una lágrima. Si un grupo no puede arrancarte una sola lágrima entonces es que algo no funciona. Y hay tantas cosas que no funcionan...
Sin sentido![]() El suelo se levanta lentamente, cómo si de una alfromba se tratara. El suelo es una capa de asfalto que esconde secretos antaño escondidos. El suelo está ahí para no ser levantado porque sino sería alfombra y las alfombras son persas y los persas fueron arrasados por Alejandro y la magananimidad solo es una cuestión de conveniencia. El momento del alba es un momento engañoso, te crees que todavía te está acurrucando la noche pero de pronto un rayo de sol golpea tu cara y sientes que tienes que levantarte. El alba no existe, es solo un momento fugaz. Agita tus alas, despereza tu espíritu e intenta flotar en una mar de ligeras densidades, observa las burbujas, despérezate. Vuela, muestra tus pechos de miel y enseña a todo el mundo aquello que no poseerán. Desperézate. Toca tus mejillas y sécalas. Otro viernes esperando el fin de semana![]() Los momentos en que el deseo se funde con pequeños retazos de realidad presente tendrían que estar sonorizados, tendrían que tener música, a ser posible de Henry Mancini. Además deberían tener sabor... sabor a martini seco. Y el color...violeta. Entre el instante en que disfrutas y te das cuenta de lo que disfrutas, corren veinticinco libélulas cargadas de fondie de chocolate para repartirlas en el festín que se está produciendo en tu mente. Es un instante tan sutil que solo te das cuenta de su pasado, jamás de su presente, y cuando reflexionas sobre él ya lo estás echando de menos. Creo que los fines de semana son un invento raro burgués, o capitalista según me de por un discurso u otro, para que la gente tenga motivos para volver al trabajo el lunes. Porque, reconozcámoslo, fines de semana sublimes tienes uno, con suerte dos, al año. El resto son pasables y alguno horroroso, con lo cual lo de volver al trabajo se convierte en algo necesario para volver a poner la esperanza en que el próximo fin de semana sea de los sublimes. Los enamorados pueden tener cuatro, cinco, hasta diez fines de semana sublimes. Pero claro, para estos no cuenta lo del lunes porque viven en tal estado de embriaguez que no saben si el lunes es lunes o si es un oso pardo con forma de calendario. Para ellos los lunes son un momento más en el que disfrutar su amor. Los dueños de los hoteles también pueden tener más de 2 fines de semana sublimes, sobre todo si es temporada alta. Pero los empleados andan jodidos. Y los frívolos, esos también. Esos pueden tener hasta veinte fines de semana sublimes. Por la sencilla razón de que convierten lo simple en trascendental y lo trascendental en simple y con este juego tan maravilloso van disfrutando como si fueran abejas que van de flor en flor. Mírales, mírales como liban. Yo soy de los de la masa, de los uno o dos al año. Claro que horrorosos tengo más de dos, y es que a mi todo lo que no es sublime muchas veces se me antoja horroroso sin serlo. Es la maldita manía de poner los umbrales en lugares inaccesibles. Los lugares de felicidad deberían tener el botón de PLAY, para poner en marcha la música... ¿Quiénes son paranoicos?![]() Paranoid android, paranoid android, paranoid android, paranoid android, paranoid android, paranoid android, paranoid android, paranoid android, paranoid android, paranoid, android, paranoid android, paranoid android...
No he hecho un copy paste. From a greah height, rain down from a great height. Es tremenda. Maravillosa. LLega a muchos sitios y vuelve. Es una obra de arte, en su más amplio sentido.
Cóctel rutinario![]() Hay días que te levantas bien y, sin saber porqué, sin poder identificar qué ocurre, vas torciendo el gesto. Empiezas a mirarte en un espejo y ves como poco a poco, levemente, de forma casi inapreciable, la comisura de tus labios pasa lentamente de cóncava a convexa. Miras el espejo y ves como el rostro empieza a apesadumbrarse, y no sabes porqué. Y entonces solo quieres canciones tristes, y solo quieres estar solo, y no sabes cómo has llegado ahí, pero ahí estás otra vez. Intuyes que vas a estar poco tiempo, que es un viaje corto, que llevas poco equipaje esta vez. Intuyes que pasaras solo unas horas en el infierno habitual de los días tristes. Intuyes que no va durar...igual que otras veces sabes que va para largo y reservas varias noches en el hotel de las lágrimas. Hay días que te levantas bien y otros que no. Hay días de muchos tipos, hoy es un día de varios estados, marcados todos por una especia de apatía que se irá mezclando con tristeza y con apariencia y con sonrisas y con cansancio y con sueño y con rutina...es un cóctel muy conocido, pero son pocos los que conocen al barman que lo sirve.
¿Quieres comerte el cordero de una vez?![]() Stephen tenía un corderito, Stephen tenía un corderito, Stephen tenía un corderito. Pero le daba igual. Stephen corría entre calles mojadas, la lluvia cae de forma incesante y tienes la chupa empapada. No sabía dónde ir. Stephen tenía un corderito. La lluvia invernal es molesta porque no te deja un minuto para recuperarte, se conjuga con el frío y te hace sentir como Sísifo al ver de nuevo la piedra rodar montaña abajo. Stephen no sabía qué hacía en un callejón oscuro plagado de charcos y calado hasta los huesos. Stephen tenía un corderito. Stephen nunca creía en lo que decía, por eso se fiaba más de él cuando estaba callado. Estaba a punto de encender un cigarro pero la lluvia y el aire se lo hacían imposible. Además las manos le temblaban. Stephen tenía un corderito. Stephen no escuchó ninguna canción de pequeño. Creció entre palabras, sin melodías, contemplando la estupidez. Pensó en ello y entonces, solo, mojado, en el callejón, supo porqué estaba allí. Stephen tenía un corderito. Stephen volvió a casa. Y no tenía ningún corderito. Solo tenía deseos irrefrenables de ser aceptado. Se compró un disco, lo escuchó, y sonrió. Curioso país![]() Creo agarrarme las manos, juntándolas, para darme calor. Pero no, resulta que he agarrado un teléfono. Miro con extrañeza, me acerco el auricular, hay alguien que pregunta... - ¿Eres tu? - Sí...yo soy yo. Se produce un silencio, suena un claxon al otro lado. Espero, y me preguntan: - ¿Quieres destrozar mi jersey? - Sí, supongo que sí –respondo acordándome de Rivers Cuomo y sin saber la letra. Se produce otro silencio, y entonces oigo compases de un vals. Me quedo esperando, una voz vuelve a surgir: - ¿Tienes fuego? - No –no se si querría fumar pero yo no fumo. - Está lloviendo - ¿De qué color son las gotas? - De muchos La conversación se torna extraña. El teléfono ya no es un teléfono, tiene forma de ensaladera. No entiendo nada. La voz sale ahora de un trozo de aceituna y empieza a cantar una canción de Cole Porter. De pronto un sombrero se pone a hablar, dice que quiere una taza de té. Feliz no cumpleaños oigo en el aire. Vuelvo a dormirme. Lunes, verano...![]() El rumor que dejan los dedos cuando escribes en el ordenador es el rumor del siglo XXI. Rumor de chats, rumor de navegaciones cibernéticas, rumor de cajeros automáticos, rumor de números y letras que existen de forma electrónica y que no aportan nada más que una ilusión de realidad con olor a banda magnética de tarjeta de crédito. He pasado unos días de ajetreo social y me encuentro con ganas de dedicarme tiempo a mi. Esto del ocio es algo muy delicado, hay que saber como tratarlo. Yo ultimamente no se muy bien cómo hacerlo. Me encuentro entre el deseo, la desidia, y la ignorancia...refrescado por brisa del aire acondicionado todo ello. Quizás pasear, quizás sea eso lo que me apetezca. Pero la ciudad está pegajosa, atrapa tus pies el alquitrán derretido. Y el sol se entretiene abofeteando tu rostro con un calor típico de la época. Pasear en otoño ahora se me antoja sencillamente perfecto. Por el paseo de Recoletos...hasta que el maldito alcalde lo levante entero. Habrá que aprovechar. No acabo de arrancar un buen texto, arranco palabras pero suelen andar un poco frívolas porque no se encadenan a ningún párrafo interesante. Pero la culpa no es de las palabras, es mía, que no me sale nada a lo que una palabra medianamente inteligente quiera encadenarse. Leo poesía, me gusta. Es curioso, hace poco me dijeron que la poesía es eso que todos hacen cuando empiezan a escribir de adolescente y de lo que luego se rehuye de forma avergonzada. Es un poco cierto. Conozco poca gente que lea poesía. No se si tiene que ver con la sensibilidad, pero sí tiene que ver con la amplitud. Leo cosas, leo un cuento largo, o novela corta, muy raro. Imaginativo y loco, absurdo y surreal, una historia de pijamas y sátiros. Me entretengo. Tengo que coger otro libro de Houllebeck. Y comprarme el disco de los Kooks... Es verano...como siempre. Es horroroso. Es así.![]() Caen bombas, infinidad de ellas, en Oriente medio. Podrían caer más, podría no caer ninguna. Culpables de ambos lados y pueblos destrozados, culturas enfrentadas y fusiles que empuñan niños, adolescentes, y adultos en una orgía histérica de sangre. Desastre total, y todos son culpables. Nosotros también. Todos somos culpables del error humano que vivimos. También somos responsables de algunas sonrisas pero, ahora, con todo este fragor de metralla, esta sinfonía de balas, este estruendo de explosiones, solo nos queda decirnos lo culpables que somos. Fanatismo tan humano... No entiendo las manifestaciones violentas a favor de la paz. No entiendo que por la paz sea capaz de declararte la guerra. Entiendo que te pueda declarar la guerra por evitar que me molestes, porque quiero mantenerte lejos, porque me contamines, porque eres peligroso para la justicia, porque eres un salvaje, porque eres un asesino...pero por la paz...se me antoja un curioso ejercicio de trapecista borracho. No entiendo que por la paz vaya a una manifestación a llamar asesinos a gente que le horroriza la idea de empuñar un fusil. Pero hacemos esas cosas...seguimos consignas, estamos manejados. Si resulta que la gente es capaz de hacer que la música de lata de OT sea la más vendida gracias al marketing...¿qué no se hará para conseguir apoyo ideológico que es lo que mueve las sociedades?. Somos culpables...todos. El horror. Ya lo decía Kurtz.
Ideas, cosas, letras al azar...![]() Luisa tenía 2 monedas. Pasear por la maleza. Si miras con paciencia el infinito podrás observarte volviendo. No tengo remedio, siempre hay un lazo que desatar. Las lágrimas son el atrezzo de un buen momento triste. Sin ellas parece que no funciona, pero si se decora demasiado parece muy teatral. Las notas de un piano son el sonido de las lágrimas al caer sobre un mar plagado de sonoridades que desean salir. Cada minuto no te das cuenta del siguiente y cuando te empiezas a dar cuenta ya estás en él. Los mandamientos que aferramos con fuerza son dos, mandar y no ser mandado. ¿Será eso la felicidad de algunos? ¿Cuántos rostros conoces sobre los que llorar? El año son 12 meses, pero un mes no son cuatro semanas así que mejor me voy al cine. Tener rostro y faz...¿es lo mismo? Una mano son más que cinco dedos y una palma. Puede ser una llave. ¿Se hacen préstamos de felicidad?,...y si se hacen, ¿a qué interés? La maldita manía de dar un paso fuera cuando está lloviendo. Y disfrutar de las gotas sobre mi.
Inquieto...![]() El aire no es tan denso como me parece, pero me cuesta avanzar. Se que tengo mucho tiempo para avanzar, pero me deslizo entre un malestar eterno. Y esa eternidad me vuelve pesaroso y me encuentro apesadumbrado. Y creo que no hay muchas sonrisas, y pienso que no, que no las hay. Solo hay un momento luminoso y se pierde en una distancia teñida de gris. Como yo.
El patio donde está la ropa de mis trajes tendida es un lugar recóndito, y está guardado por cinco expresiones del mismo rostro. Dos de ellas son amables y las otras tres son muy duras. Dos se muestran bellas, las otras tres me miran con odio y desprecio, y solo quiero esconderme en la sombra que mis deseos dejan sobre el suelo. |
Notas de Mr. KiteEl Presidente de Freedonia, A.G. Firefly, recoge los apuntes de Mr. Kite una vez que abandonó el circo.
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