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Notas de Mr. Kite

Vivir sin botones

Vivir sin botones

Caminos sombríos…

Hoy he hablado con una ¿amiga?, y me ha contado cosas terribles de lo que el desamor conlleva en ciertas personas, gente que pretende un mundo de obediencia, individuos cuyo acercamiento al amor es el de la sumisión emocional y psíquica por parte de la otra mitad. Realidades terribles que llegan y me impactan como un dardo en una diana colgada hace años en la pared de lo auténtico, lo real. Uno se da cuenta con estas cosas de que la lástima no es una moneda de cambio, y la amenaza es un valor del que huir. Y cuando vienen juntas la lástima y la amenaza…suena terrorífico.

El temor a la pérdida es algo que todos tenemos. Y jugar a sacar esa baza como contrapeso emocional ronda lo mezquino cuando se hace con frecuencia. Puedo entender que en un momento de tensión salgan cosas parecidas, o puedo entender que el desapego por el mundo en personas que sufren de ansiedad, debido a un desacoplo excesivo ente lo que les rodea y sus deseos, tengan dichos momentos de proclamación de lo liviano que les resultaría el abandonar este mundo. Argumentarlo de forma constante para conseguir un fin no me parece ya respetable.

El mundo no tiene sentido, es así. Lo que sí tiene sentido es ser feliz. Eso da sentido a todo. Y la única forma de serlo es buscarlo o encontrarlo. Y ambas acciones necesitan de la presencia real de quien las realiza.

Por otro lado, cuando la vida te pesa, te pesa siempre, no es algo que de pronto te cruces en una esquina. Otra cosa es cómo sientes ese peso. Pero que ese peso sea la publicidad para que alguien se acerque a ti no sé si es una alternativa razonable de comportamiento. No lo veo.

Hay muchos horrores, y vivir con una posible culpa puede ser uno de ellos. Pero al menos vives, y decides hacerlo porque es lo único real que tienes. Solo poseemos la vida como forma de ser feliz, o al menos de intentarlo, no puedes renunciar a ello como espectáculo visual, como gran función circense, como manifestación de lo bueno o malo que uno es.

Soy un enamorado de la estética, y desde el punto de vista estético y literario podría opinar de forma distinta. Pero la estética y la literatura están bien para tener emociones, para abrir la mente, para tener momentos de sensibilidad a flor de piel, para crear, escribir canciones o cuentos. Pero la vida real es la vida real. Yo intento tener la dicotomía de lo real y lo deseado, son mundos distintos, a veces algo sucede que hace que se junten y entonces es mágico. Pero lo normal es que ni se encuentren en el día a día.

Las alternativas a vivir en una sumisión es la realidad de la niña Coraline con padres que tenían botones en los ojos. No es una vida, eso no sería tampoco vivir.

Hoy he sentido como el dolor y la ausencia de juicio tornan en sombras los días luminosos. Hoy no me ha gustado ver las cosas que pasan en la vida real.

Ahora espero que mi ¿amiga? tenga muchos días luminosos sin botones en los ojos.

 No se merece que no sea así.

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