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Notas de Mr. Kite

Ausencia

Ausencia

-          ¿Inspector?

William Soppot había entrado en el apartamento de Couldyun, había pedido al portero que le abriera la puerta. El portero tenía órdenes precisas del inspector para no dejar pasar a nadie que preguntara por él excepto al Sargento Soppot. Las ausencias del inspector al trabajo diario le llevaron a una sanción cuyo única consecuencia fue que permitiera a alguien del departamento que pudiera acceder a su domicilio en el caso de más de 4 días sin aparecer o dar señales de vida. En esta ocasión era más de una semana el tiempo que llevaban sin saber de Couldyun y el sargento Soppot decidió ir a saber de él.

El inspector estaba sentado en un sillón de cuero que una vez fue rojo y ahora parecía un marrón rojizo. Miraba por la ventana mientras escuchaba música,” Someone to watch over me”, Gershwin le apasionaba. Eran las 5 de la tarde y llevaba 3 horas escuchando música americana mientras miraba por la ventana. Barba de más de tres días le conferían un aspecto extraño, una mezcla de atractiva dejadez que a la vez sugería el comienzo de un desaliño demasiado descuidado para resultar interesante.

-          ¿Inspector?, soy el sargento Soppot,…William.

-          Hola William –el inspector respondió sin apartar la vista de la ventana.

-          Buenas tardes,

Arthur Couldyun tenía fama en el departamento de poco serio, sus ausencias llevaron a que se le abriera un expediente que finalmente quedó archivado. El motivo de archivarlo fue que el jefe del departamento, el sucesor de Hondson, decidió que valía más la pena un gran inspector, eficiente, que un funcionario que cumpliera su horario y no resolviera ningún caso. El sargento Soppot recordaba el caso que resolvió Couldyun tras la apertura de expediente, un caso de un supuesto suicidio que el inspector resolvió en tres días de interrogatorios e investigaciones hasta que el suicidio se transformó en un asesinato con confesión incluida. En solo tres días el inspector desmadejó el barullo del caso, que estuvo a punto de ser cerrado con la solución del suicidio. En solo tres días el inspector dejó claro que su trabajo no debía ser juzgado por sus ausencias.

Y ahora estaba de nuevo en una de esas ausencias. Tirado, en su apartamento, dirigió la mirada finalmente a Soppot.

-          William, usted tiene aspecto fornido, atractivo. Su físico, ¿le hizo triunfar de adolescente?

-          ¿Cómo dice inspector? –la cara de sorpresa le cruzó la expresión del rostro.

-          No me malinterprete William –el inspector se frotó los ojos como tratando de salir de  una rara ensoñación-, quiero decir si se sentía contento con su apariencia física.

-          Pues,…sí, supongo que sí.

-          ¿Supone? –a Couldyun no le gustaban esas respuestas, denotaban que no se había pensado mucho que decir y que la pregunta jamás había pasado por su mente.

-          Quiero decir, nunca me he parado a pensar en ello. Pero lo que si sé es que no me era ningún problema mi aspecto.

-          Lo imaginaba. El hecho de que no se hiciera la pregunta revela que nunca tuvo que hacérsela y, por tanto, que no era fuente de problemas ni de pensamientos.

-          Imagino que así es, inspector –William esperaba una explicación a la pregunta pero el inspector volvió a mirar a la ventana así que decidió ser directo- ¿Por qué lo pregunta?

-          Olvídelo William, solo pensaba que no es suficiente pensar en dos lunas cuando eres un adolescente.

 El inspector se levantó del asiento ante la sorpresa del sargento, que ni entendía la conversación ni las intenciones del inspector. La escena quedó cerrada con un comentario de Couldyun

-          Supongo que me esperan en el departamento, tendremos que ir para allá

 

 

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