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Notas de Mr. Kite

Cuatro partes porque es de madrugada

Cuatro partes porque es de madrugada

PARTE I

Cuando vuelves de un viaje, sea corto o largo, se te queda un raro sabor de boca. Es la vuelta a la rutina. Algunos lo llaman depresión otros sabor raro, es la vuelta a lo no excepcional. Si vuelves de un viaje corto entonces dura poco esa sensación de que no sabes porqué vuelves. Si es largo es algo más complicado, pero para eso no hace falta viajar, solo salir de la rutina. La rutina es como un amigo del que te cansas pero que siempre está ahí,...al fin y al cabo tu crees que es tu amigo.

Cuando vuelves de un viajes corto la sensación es que vuelves a tu sitio y por otro lado yo pienso que mi sitio solo es mi habitación. Con lo cual parece fácil de reconstruir. Una habitación es fácil de recrear...lo dificil es el entorno. Y tampoco puedo decir mucho más. Se que tengo una habitación desordenada. Y que pongo música cuando vuelvo de un viaje, y que escribo cosas. Se que apenas hay tiempo de asentarnte y pensar en que has vuelto pues la rutina se te implante de nuevo en un abrir y cerrar de ojos.

Cuando vuelves de un viaje, sea corto o largo, es mejor lavarte los dientes. Y hacer gárgaras.

PARTE II

La gente con la que te cruzas en reuniones excepcionales es la gente que tienes que enmarcar como seres que rodean tu extrarradio. Son los habitantes de esa zona de veraneo a la que vas de vez en cuando y que cuando te ven te dan unos abrazos que parece que les has desvelado el secreto de la piedra filosofal y el mapa de un tesoro...o simplemente que les has recomendado una dieta y les ha ido bien.

Esa gente y esos abrazos son de plástico, de poliuretano, los venden en el corte inglés en la sección de "momentos felices", ves a tipos que son de tu talla,  te los pruebas, te das un abrazo con ellos y si no te tiran mucho de los hombros y no te cuelgan mucho en el abrazo entonces dices "me los quedo". Y luego el dependiente te pregunta si quieres que te los "arreglen un poco" por aquello de que la talla a veces varía. Y si no es necesario pues pagas y te vas y ya sabes que en la próxima reunión excepcional habrás unos cuantos tipos comprados por tí.

Con un poco de suerte hasta podrían ser de marca, pero claro, eso solo pasa en la semana fantástica.

PARTE III

La liga antitabaco empieza a resultarme odiosa. No la gente, si yo la entiendo a la gente. Es el pensamiento único sesgado y radical de los antitabaco. Yo soy no fumador y me resulta hiriente el comportamiento intransigente de estos antitabaquistas...si fuera fumador...buf, otra pelea más.

PARTE IV

Hace calor y no entiendo porqué, así que me tomo un refresco de limón. Me pregunto porqué unos discos son mejores que otros. El calor me desubica,... bueno tantas cosas me desubican. Me han llamado esnob, y me han acusado de ir de outsider por la vida (bueno, no se ha empleado esa palabra...sería demasiado esnob...y quizás no se conozca tampoco lo que significa).

Ir de outsider no mola, uno lo es o no lo es. Si te toca serlo pues es una putada, pero hay gente que sabe llevarlo. La putada ya es la leche cuando eres un outsider que no tiene claro que quiera serlo pero que no renuncia a ello viendo lo que hay por ahí, entonces no se sabe llevar. Es entonces cuando tienes esos días que lloras y otros en que cuando observas la lágrima de una nube piensas que ese día va mejor porque la nube se está desahogando.

Hay muchos tipos de días y muchos empiezan con lluvia y terminan con sol. Y al revés...

 

 

Letras...una cualquiera

Letras...una cualquiera

De noche, dolor de espalda, duda metódica, días que pasan, dos minutos pensando, delicias decapadas, diestro, dirimir entre un par de cosas, desear el rumor del viento, domar un viejo potro, dar la mano, dorso del reverso, docenas de platos, dedos perfilados, do re mi, dos mil kilómetros desde Bismarck a Baltimore, Dakota del Norte y Bismarck, das auto, Duritz Adam cantante de Counting Crows, días, días, días…

 

Empezar todas las frases con la letra d sin mirar el diccionario.

 

Encontrar sentido a cada una de las frases.

 

Pensar que la D es una O que apoya su espalda en la pared.

 

Estar pensando, siempre pensando.

 

Se me quedan muchas en el tintero, dormir el sueño, destruir el deseo, descansar el tiempo, dilapidar ilusiones, desecar lagos de lágrimas, deducir lo falso del engaño, decir lo adecuado, dar la vuelta a la tortilla, denigrar al más lucido, deslucir al más cretino, ding dong intuyendo el reloj, desayunar entre nieblas, decaer y sentarte, disfrutar de la amistad, ¿dónde estamos todo este tiempo?...

 

 

Real o irreal

Real o irreal

Ahora no escribo canciones, llevo una temporada que una letra me produce pavor, o simplemente desidia. Apenas escribo nada y eso debe ser porque soy más tonto, más perezoso. La tontería del tiempo que pasa.

¿Cuántas realidades puedes atrapar en el mundo real?, ¿y cuántas en el irreal?, mi mundo irreal tiene colores violetas, ciudades alemanas, peces exóticos, una moneda lanzada, tres eslabones rotos, una pieza extraña de metal, dos amigos charlando, cinco discos de vinilo -uno de ellos rayado-, una cerveza, varios deseos a punto de cumplirse y muchos incumplidos. Es la hostia...hasta en el mundo irreal tengo deseos incumplidos.

¿Cuántas realidades e irrealidades podemos tener en el bolsillo?

 

Fin de semana santa, no se si lo he notado del todo.

Fin de semana santa, no se si lo he notado del todo.

El tiempo nocturno es sencillamente precioso.  Escribir con una luz indirecta. Pensar porqué se escribe. Falta una copa...hace tiempo que no bebo copas mientras escribo. Hace tanto tiempo de tantas cosas y sin embargo todo sigue igual.

Lo inmutable es la rutina y la rutina te atenaza y saca lo peor de algunas almas. Saca dolores irreales pero que duelen. La rutina de no saber. La rutina de ser desde que se es por el mero hecho de pasar. Y es mejor no atormentarse porque no sirve para nada.

LLevo días que no se qué hacer con mis guitarras...así que pongo a radiohead y creo que me entran ganas de llorar. Las guitarras son como trozos de uno mismo que se atan con cuerdas que al vibrar te producen melancolía. Las guitarras y las voces y las segundas voces.

Hoy ha llovido...ha llovido como hacía siglos ó milenios que no llovía...o como desde hace quince días. Afortunadamente ha llovido y ha ocultado el sol pues el sol hay veces que no tiene mucho que hacer más que fastidiar el día con sus rayos. Esos días prefiero leer algo de historia o alguna tira cómica...no me exigen más que una sonrisa. Los días lluviosos prefiero tener una manta y un libro de poesía y otro de algún americano pesado que no hace más que lamentarse y nos muestra lo difícil que es sonreir. En general me gusta leer. Y también me gusta el melocotón en almibar, pero no lo como todos los días porque sino acabaría harto.

Hoy ha llovido en Madrid, y no se si la ciudad lo ha agradecido...hace tiempo que no hablo con ella.

Volver de vacaciones, volver sin habernos ido. Mañana al curre.

Noche con farola desde la ventana

Noche con farola desde la ventana

Apenas se me ocurre nada, apenas nada.

Se que estamos en primavera.

Se que no es maravilloso estar en primavera.

Se que la lluvia a veces cae y a veces se queda esperando caer.

Se pocas cosas. Y apenas son importantes para los demás.

Se que ando jodido porque andar supone estar en una constante desazón.

Se que seis cuerdas son solo seis pero suponen cuerdas de ilusión.

Se que el tiempo pasa y se convierte en un adjetivo imborrable.

Se que no todo el mundo sabe cosas que se.

Y ahora toca esperar mientras bebo agua. Porque creo que muchas veces no sabemos lo que queremos o realmente no queremos lo que sabemos o realmente queremos ser como el de al lado porque vemos al de al lado funcionando tal y como hay que funcionar.

No se porqué tanto tiempo es igual. No se porqué el pasado se pone a jugar y hasta parece que cambia. Y el pasado no puede cambiar, somos nosotros los que cambiamos su sentido. Pero está ahí. Y nosotros aquí, aquí estamos nosotros para cambiar las cosas de sitio. Y… ¿qué es lo que vale?, el pasado o el presente interpretando el pasado de forma distinta a lo que se pensó. Posiblemente no valga ni una cosa ni otra.

De lo que quiero y de lo que pienso y de lo que anhelo y de lo que sueño y de dormir y de mirar el cielo y de darle vueltas a un trozo de fruta entre los dedos pegajosos. Y levantarte y beber otro trago de agua.

Veo una foto nocturna, dicen que es de Londres, me gusta, la pongo con el texto, ahí queda.

Ahora mismo está pasando el tiempo, y pasa lentamente porque está enmarcado dentro de una canción pero la canción avanza y no se si marca algún tiempo el paso de los minutos, segundos. No se si una canción es un buen reloj, si así fuese me pregunto si, al igual que los relojes, habría mejores o peores canciones como medidores de tiempo. Si es así me gustaría conocer a los suizos de la música. Quizás también hagan buen chocolate.

Esta noche he escrito…al menos algo he sacado.

Creo ver tiempos...

Creo ver tiempos...

El tiempo del pensar...

Creo que no se muy bien lo que pasa por mi cabeza. No se si será mejor dormir.

El tiempo de la lluvia...

Creo que no hay días buenos o malos, creo que solo hay días lluviosos o soleados.

El tiempo del estatismo...

Creo ver como ocurren cosas, fenómenos extraños a mi mente desordenada. El atisbo de lógica ordenada en el acontecer a veces me supone un golpe de sal. Lo irreal se mueve mucho en mi mente, pero ese movimiento me fascina.

El tiempo del rechazo...

Creo que reniego de mi mismo al tiempo que me acepto entre la quietud de lo real y lo movil de lo que se me ocurre.

¿Y hoy de qué va esto?

¿Y hoy de qué va esto?

Hoy me he levantado con la sensación que tengo cuando me levanto con la sensación de que todo es un error. Y lo curioso es que me se tan de memoria esta sensación que me siento como en casa. Es esa mierda que sin saber uno porqué empieza a darle golpes en el cerebro diciéndole “hey tío, pero no te das cuenta de que es mejor pasar de todo, de que todo importa una mierda,...vamos tío, pon cara seria, total la gente ni se va a dar cuenta...y si se dan cuenta, peor para ellos”.

Así que he salido de casa charlando con esos golpes hasta que una vez más nos hemos puesto de acuerdo. Lo que suele pasar luego es que los golpes van cesando y entonces encuentro momentos buenos hasta que se pasa la sensación...hasta la siguiente vez.

Puede que sea casualidad pero hacía sol, demasiado, al salir de casa. Y se que ese sol suele despertar a los golpes. Y entonces es cuando empieza a charlar de esas cosas y de esas mierdas.

Lo único que me ha ido salvando es el disco Warning de Green Day así que me lo he puesto en el coche para escuchar a Billy Joe.

Más tarde me he mosqueado porque resulta que lo mismo soy un poco tarado. Cosas de trabajo, me topo con que por arte de birlibirloque no tengo que hacer lo que había decidido hacer y que si lo hago ya no está claro si vale para algo. Y es que cuando los golpes me hablan en la cabeza cualquier guijarro se me antoja una cordillera infranqueable.

Mi guitarra sigue solita...no se si dedicarle algo de tiempo. Ahora nos hablamos poco, creo que tiene ganas de que le dedique tiempo. Yo también. Pero mi ánimo anda perdido intentado saber si Conrad será un buen amigo mientras que Waugh me da una noticia bomba vía el señor Boot.

Tengo un disco de música cool. Deberíamos vestir todos los días con colores rosas estampados de lunares amarillos y pintar un elefante con reivindicaciones coloristas por la paz, y luego sentir pena por el maltrato a los bichos y meter al elefante en una piscina para lavarlo y luego hacernos amigo de un hindú.

Deberíamos tener nuestra fiesta de los viernes todos los viernes. Deberíamos ser inconscientes de nuestra conciencia los fines de semana. El resto de la semana podríamos ser conscientes de nuestra inconsciencia.

Estar agotado...actividad mental incesante

Estar agotado...actividad mental incesante

Creo que alguien podría cantar perfectamente esta canción...

I'm so tired (The Beatles...)

I'm so tired, I haven't slept a wink
I'm so tired, my mind is on the blink
I wonder should I get up and fix myself a drink
No,no,no.

I'm so tired I don't know what to do
I'm so tired my mind is set on you
I wonder should I call you but I know what you would do

You'd say I'm putting you on
But it's no joke, it's doing me harm
You know I can't sleep, I can't stop my brain
You know it's three weeks, I'm going insane
You know I'd give you everything I've got
for a little peace of mind

I'm so tired, I'm feeling so upset
Although I'm so tired I'll have another cigarette
And curse Sir Walter Raleigh
He was such a stupid git.

You'd say I'm putting you on
But it's no joke, it's doing me harm
You know I can't sleep, I can't stop my brain
You know it's three weeks, I'm going insane
You know I'd give you everything I've got
for a little peace of mind
I'd give you everything I've got for a little peace of mind
I'd give you everything I've got for a little peace of mind

Día de sol, aciaga apatía

Día de sol, aciaga apatía

Pasa el tiempo, desde hace tiempo

pasa el tiempo y no por pasar pasa menos

pasa el tiempo entre líneas de deseos

pasa el tiempo y no por mirar ves los minutos

pasa el tiempo

y el tiempo te grita en silencio

¿oyes al tiempo?

Soledad Sentida II

Soledad Sentida II

Unos versos de Nicanor Parra, poeta chileno, me los quedo, me los adapto. Me hacen sentir un dolor reflejado. Un reflejo del dolor. ¿Qué gano con decir yo me he portado bien?

LA POESÍA TERMINÓ CONMIGO

Yo no digo que ponga fin a nada
No me hago ilusiones al respecto
Yo quería seguir poetizando
Pero se terminó la inspiración.
La poesía se ha portado bien
Yo me he portado horriblemente mal.

Qué gano con decir
Yo me he portado bien
La poesía se ha portado mal
Cuando saben que yo soy el culpable.
¡Está bien que me pase por imbécil!

La poesía se ha portado bien
Yo me he portado horriblemente mal
La poesía terminó conmigo.

Soledad sentida I

Soledad sentida I

Hoy a las once de la mañana me he sentido tremendamente solo y un río de lágrimas ha abierto nuevos cauces en mi rostro.

Hoy estoy roto. ¿Quién me entenderá ahora?

Hoy se abren puertas antaño cerradas al dolor.

Hoy duele.

Soledad Ficticia VII

Soledad Ficticia VII

Me recuerdo a mi mismo y veo que no soy el que era pero que tampoco es que haya mejorado. Quizás empeorado porque después de pasado el tiempo lo lógico es avanzar y no observo un avance significativo después de años de retrocesos con pasos de escaramuzas fronterizas. De la frontera del espíritu digo.

Total, sigo escuchando lo que me duele porque me gusta, sigo pensando lo que me duele porque me gusta, sigo así porque hay un punto de desequilibrio que me hunde y me gusta...me gusta hasta que no puedo más y saco la cabeza para respirar. Y así todos los días, así toda la vida, minutos arriba, segundos fuera. Así, pensando y leyendo para pensar que lo que pienso no está tan errado para acabar con un pinzamiento de alma que se alivia con un analgésico elaborado tras años de investigar sobre él.

Creo que me he dado cuenta de nuevo que soy un manazas. Nunca supe que lo era tanto hasta ahora...jamás pensé que la estética del dolor fuera abrazada de forma ajena, jamás me sentí responsable de una destrucción interior. La estética del dolor... mierda. Me doy cuenta de que por un momento me he convertido en un personaje de los que leía, un tipo de los que hablaba mi adorado S.F., uno de aquellos por los que uno brindaba. Menuda mierda...siempre intuí que ser un desheredado espiritual debía ser muy duro. Atractivo para una película, Ray Milland en días sin huella es fantástico pero no debemos cambiarnos por él, nadie debe desear ser un sufriente, un herido en el impulso anímico. Nadie debería intentar sentir el dolor por el dolor.

Soy un excremento de algún semidios taciturno que se olvidó de limpiar sus deshechos. No soy nada más. Y mis lágrimas tiñen un río tranquilo de colores irreales. Pido mil perdones.

No hay tiempo, solo cafeteras inservibles, los arco iris se fueron porque la luz aparece solo por las noches. No hay nada. Hace tiempo que no hay nada. Solo cafeteras inservibles.

Y el silencio de contemplar estas palabras es adecuado pero duele.

 

Soledad Ficticia VI

Soledad Ficticia VI

Me impongo un silencio... quizas sea beneficioso. Seguramente eso piensan algunos. Seguramente...

No veo una puta nube porque el cielo está descansando. No hay colores. No hay nada de lo que nos hace sonreir por las mañanas. Apenas un halo de brisa. Espero que sea fresco.

No hay rocio. No hay nada. Ni un desayuno efímero. Nada.

No hay más que un trozo de vacio que estuvo ocupado por un universo de sensaciones de color violeta.

Pero nada más...no puede haber nada más. Nada más y eso es el pasar. Como los días.

Como los días pasan...escucho nuevos discos. Elbow. Gracias a la música, lo hace todo menos malo.

Creo que no me entienden. Ni siquiera los que aconsejan y dicen que lo hacen. No entienden nada porque piensan que mi atalaya es fuerte. Y solo es una atalaya...no hay más cimientos que la arena de los años.

No hay nada...solo vacío. Y este vacío me invita a cantar. Mientras voy mirando como tengo arena en las manos, la arena del tiempo que no fue.

¿Hay alguien ahi?

¿Hola?

Soledad Ficticia V

Soledad Ficticia V

Aparecen puntos de discontinuidad en la sala contigua al zaguan de nuestra rutina. La miro y expulsa aros de humo por su boca y fuera hay peces de colores tocando un saxofón.

La función es singular. Y el delirio me exhorta a disminuir la presión sobre mis sienes. Por supuesto, no dejaré de tomar el té de la mañana cuando apenas queden ya sonidos del tiempo el que el aroma de lo grosero sea una anécdota de colores agresivos, explicados entre bocados desafiantes.

Alguien debería apagar el clamor de la multitud. Si teneis el interruptor a mano, por favor, desconectadlo.

Madrid es mi ciudad y es razonable pensar que tiene muchas azoteas donde saborear un buen cuerpo, pero hay mucho ruido, de excavadoras para hacer túneles donde disfrutar de lo oculto. Nuestro alcalde quiere que nos escondamos en el subsuelo. Nuestro alcalde es uno más en el acontecer del día a día. Ese acontecer que nos deja cariacontecidos cuando pensamos sobre él.

No tengo lluvia, se terminó el otro día. Puedo ofrecerte una monotonía insistente. ¿Quieres dormir?

Mejor que corramos todos tan lejos como puedan llevarnos tus pies, tan cerca unos de otros como para que podamos oir nuestros gritos. No quedan ejércitos para distraerte. No quedan más que unos aros de humo flotando sobre el ambiente, luchando por no deshacerse, pero es inutil, al final se rompe el círculo,...como todo círculo por otro lado.

No llueve pero hay lágrimas por el suelo.

Soledad Ficticia IV

Soledad Ficticia IV

Intento levantar unos párpados cansados por el hastío y para ello cambio de disco. Pues no, la canción no me deja. Suena y me resulta difícil quitarla, little black cloud. Cardigans, ¡cómo no!

 La canción suena triste pero la leo y no me parece que sea muy tristona, tiene un cierto mensaje de ánimo. O quizás es que se me olvidó el inglés.

Me cago en la leche, total, es jueves. No se porqué en ocasiones llueve sin previo aviso. Supongo que por el mismo hecho que en ocasiones te esperas una buena manta de agua. Y las mantas a veces son bonitas. Y abrigan.

Madrid es una ciudad de climas antojadizos. Y así nos pasamos el año. Y me gusta. Me gusta mi ciudad.

Las idas y venidas por una playa plagada de arena salada me recuerdan que hay mucha agua salada que emociona. Y solo nos gusta bañarnos en ella cuando sabes que la toalla está a mano. Luego, si no te secas bien, puedes resfriarte.

 

Soledad Ficticia III

Soledad Ficticia III

Es muy difícil que coincidan los momentos.

 A veces llueve cuando deseas sol y a veces llueve cuando estás fuera. Otras veces hace sol y no tienes gafas y otras hace sol y estás fuera. En ocasiones hay un viento frío que hace que una tarde resulte un infierno y también estás fuera.

La mayoría de las veces que estás fuera no hace el clima que quieres. Por eso estar fuera es una forma de vivir despierto.

A veces prefieres dormir...

Soledad Ficticia II

Soledad Ficticia II

No podía ser de otra manera. Era imposible evitar escribir algo. Y estoy escribiendo algo en un cuello de cisne imaginario que asciende por mi garganta y tapa mi boca y deja al descubierto solo mis ojos húmedos. Suenan canciones, los cardigans, primera canción del disco super extra gravity, suena apropiada.

El día es lluvioso, con niebla, maravillosamente deprimente. Adoro estos días, adoro muchas cosas. La idolatría queda lejos, los mitos están al pie de mi cama. No tengo becerros dorados, quizás algún destello violeta.

No podía ser de otra manera. Era imposible que el día apareciera tan lejano que no llegara, y sin embargo te olvidas. Te olvidas de las cosas grandes. Y de las pequeñas... se me dan muy mal las cosas pequeñas. Se me da muy mal ordenar lo mundano, se me da muy mal subrayar cada concepto con un color distinto. Se me da muy mal el orden.

No podía ser de otra manera. Era imposible no escribir. Al final no hubo momentos para que alguien resultara más agradable pero sí hubo vino para unos cuantos.

No podía ser de otra manera, solamente había dos lágrimas en la arena. Una era azul...de la otra no recuerdo el color.

 

Soledad ficticia (I)

Soledad ficticia (I)

Ella era gris.

Ella era gris y no tenía alma porque la perdió en una mala jugada.

Ella era gris y yo tenía solo dos minutos.

Ella era como un día nublado de los que te gustaría guardar en los bolsillos.

Ella era un sueño azul de color gris.

Ella era un cometa que volaba demasiado lejos.

Ella estaba ahí y yo solo era un suspiro de sus días.

Ella sonreía con unos labios color mercurio y yo la miraba.

Ella quería tener mas de dos minutos y yo solo le ofrecí algo de vino.

Ella aparece muchos días y los minutos siempre son los mismos.

Ella sabe que siente los colores ocultos y yo solo tengo hiel en mis palabras.

Tengo llagas en los dedos

Tengo llagas en los dedos

...de escribir siempre cosas similares.

Estas entradas son desde un lugar apartado del silencio. Un lugar donde el dolor es un amigo eterno que juega al ajedrez contigo. Mejor ese compañero de partida que otro con guadaña. Especialmente si el dolor ya es amigo y duele menos.

Alguien dice de alguien lo grande que es. Y el alabado no sabe si eso le satisface, no lo tiene claro del todo debido a un punto de vanidad. Y no lo sabe porque sospecha que esa grandeza es la culpa de todos sus males. Ser grande cuando lo normal es ser pequeño no es bueno. Ser virtuoso en un mundo de pecados es un pecado en sí mismo, pero pecado poco vendible, es como ser inglés sin saber inglés. Pues vaya mierda. Al final uno no quiere ser grande, quiere ser pequeño, pero algo dentro de tu cuerpo te lo impide, no te deja hacerte minúsculo, hacerte una ameba como los demás, ser un guerrero que abandona el campo de batalla para comer una buena ración de perdices. Ser grande en Lilliput es un problema, eso ya lo sabía Swift.

¿Cuántas veces hay que romper la jarra para saber que es de cristal?

En algunos casos siempre se sospecha que la jarra es de madera...pero al final se rompe. Curiosamente se rompe por el choque térmico no por tirarla al suelo. Y recoges los añicos, y piensas “demonios, la jarra mismo me dijo que era de madera”. Son tantas jarras rotas que ya no sabes donde escanciar tu soledad para compartirla. Tantas jarras sin lágrimas porque cuando llegaban las lágrimas ya estaba rota.

La tranquilidad. Algunos no la poseen y la anhelan otros no saben lo que tienen. Todos deseamos despertar sonriendo, pero no tengo ningún paisaje guardado en mi bolsillo que se asemeje a nubes donde perderme.

Soledad rodeada. Cuándo crees que encuentras a alguien que entiende el armenio resulta que, a mitad de conversación, te confiesa que prefiere el birmano y entonces dejas de hablar. Pero él sigue ahí, hablando birmano. Y tu no sabes birmano.

El penúltimo, siempre es el penúltimo día de los días que quedan por sufrir la pena a la que te abonaste al nacer.

Las sombras solo son sombras hasta que les pones un nombre.

¿Hay alguien ahí fuera?

Se que es verdad.

Al menos llueve. Por eso doy gracias. Al menos tengo al otoño para acurrucarme entre sus brazos.

Fortalezas lejanas

Fortalezas lejanas

Llegar a conquistar un reino es tarea ardua. Adueñarte de una región implica esfuerzos considerables. Anexionarte una ciudad es labor de desgaste. Las batallas son más inmediatas, y una escaramuza es imprevisible.

Pero una fortaleza lejana es un reto.

Tienes que recorrer todo un país, dar de comer a tus huestes, prever que habrá deserciones, abastecerte de material. Y arengar, sobre todo arengar, mantener el ánimo alto. Y no descuidarte en alimentar tu cuerpo y tu espíritu. Así hasta llegar a los muros de granito, altos muros fundidos con las paredes de una montaña imponente. Altos muros y labor dura la que hay que afrontar para asaltarlos.

Llegados a una ladera de la colina desde la que se divisa el trofeo terrenal hay que montar el campamento y fortificarlo. Difícil trabajo que se encomienda a aquellos versados en la artes del disfraz pues podría colarse cualquier enemigo para sembrar el malestar entre los aliados, para adivinar los puntos débiles de nuestro asentamiento. Hay que evitar el ser rodeado por los rodeados.

Y luego comienzas a ganar terreno. Poco a poco, ganas terreno, caen tus mejores hombres, lloras por las noches, afilas tu espada y al día siguiente de nuevo al ataque. Pequeños avances, pequeñas victorias, muros desmoronados, vino para celebrarlo.

Y avanzas, logras hacerte con la muralla norte, desde ella se ve todo el bastión interior desguarnecido por unos lados, bien defendido en otros. Cuestión de tiempo. Y de arengas, arengas a tus hombres. Siempre arengando. No hay que cesar en el aliento pues ves los rostros de tus hombres ajados por el sufrimiento, marcados de lágrimas por el amigo caído, caracteres de acero surcando trozos de piel, todos ellos cansados. Pero cuando les preguntas siempre responden “venceremos”.

Y de pronto llega una mañana, tienes dolores en la espalda, una mala caída al asaltar la escalinata del torreón del río hace que las noches no sean todo lo descansadas que te gustarían. La garganta reseca porque el vino nocturno te hizo dormir con la boca abierta y el estómago algo quejoso por la falta de un buen y tranquilo banquete reposado y bien cocinado. Das todo lo que puedes dar y sales de la tienda para saludar a las tropas...y no hay nadie.

Solo una nota, pintada en un trozo de sabana colgada entre dos palos que servían de tendedero. “Lo sentimos, pero nos gustan las camas cómodas, el aliento de una mujer, el aroma de perfumes, el sabor del pan recién hecho,... siempre serás nuestro líder.”

Clavas tu espada en el suelo, te arrodillas. Miras la fortaleza, ellos están allí, se han ido allí bajo promesas de mejores días. Tranquilos, quizás algo de mala conciencia, pero les compensa, son felices. Lloras..., montas a caballo y vuelves solo. ¿Quién sabe si buscando nuevos hombres, nuevas fortalezas que vencer, nuevos llantos que vertir?...¿quizás tu vida es conquistar fortalezas inconquistables?...¿quizás te crees lo que te dicen tus hombres, todos ellos, todas las veces, cuando te dicen que es conquistable?