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Notas de Mr. Kite

Sin sentido

Sin sentido

El suelo se levanta lentamente, cómo si de una alfromba se tratara. El suelo es una capa de asfalto que esconde secretos antaño escondidos. El suelo está ahí para no ser levantado porque sino sería alfombra y las alfombras son persas y los persas fueron arrasados por Alejandro y la magananimidad solo es una cuestión de conveniencia.

El momento del alba es un momento engañoso, te crees que todavía te está acurrucando la noche pero de pronto un rayo de sol golpea tu cara y sientes que tienes que levantarte.

El alba no existe, es solo un momento fugaz.

Agita tus alas, despereza tu espíritu e intenta flotar en una mar de ligeras densidades, observa las burbujas, despérezate. Vuela, muestra tus pechos de miel y enseña a todo el mundo aquello que no poseerán. Desperézate. Toca tus mejillas y sécalas.

Melodías, preciosas...

Melodías, preciosas...

Oigo cosas que no entiendo, oigo muchas palabras, decenas, cientos, miles... y no las entiendo. Apenas entiendo ciertas frases. Entiendo que me gustan los cardigans, y digo yo que si me gustan tanto, y me gustan tanto los james y radiohead, y tantos sonidos tranquilos, digo yo...digo yo que debería tender a ellos. ¿No debería?

Oigos canciones de bandas duras, de bandas en castellano que me enerva escuchar, donde la sutileza es simplemente una entrada por la "s" en el diccionario. Y se que muchos me tirarían tomates leyendo esto. Lo se. Se que soy duro con ciertas cosas...pero al fin y al cabo con otras soy muy blando.

Me gustan las melodías suaves y las bandas que puedan sugerirte una lágrima. Si un grupo no puede arrancarte una sola lágrima entonces es que algo no funciona. Y hay tantas cosas que no funcionan...

 

Reflectores

Reflectores

Feeder, Pixies, Smashing Pumpkins, Jimmy eat world... es un proyecto, algo a lo que agarrarse. Abro la maleta de las ilusiones y cojo un papel. Me siento en un lado apartado de una mesa de madera marrón, una mesa sólida, si supiera de madera diría que es caoba pero perfectamente podría ser ebano, sauce, o plastico simulando madera. Cojo el papel, lo doblo, escribo por un lado una frase incoherente y por el otro pego papel de celo. Lo guardo en el bolsillo, me quedo con la hoja durante el tiempo suficiente como para ver en qué queda esto.

Me compro un reflector. Lo pongo entre una t y una r. Le pego el papel con el celo. Espero para ver en qué queda esto.

Trayecto pesaroso

Trayecto pesaroso

Después de volver de la playa cojo un autobús que me lleva a la ciudad. Me cruzo con personas ajenas, cientos de ellas. Me dan igual, en mi cabeza flotan pocos rostros. Nunca el mío, ¿cómo será eso de que tu rostro flote en tu cabeza?. En el asiento al lado del mío hay una mujer preciosa que me pregunta porqué tengo el descaro de sentarme a su lado. Me hace sentir mal, y hasta entiendo su indignación. ¿Qué hago yo rodeando tanta belleza?, quizás debería haberme quedado durante mucho tiempo en un rincón, temeroso de mostrarme, hasta haber aprendido cómo caminar entre lo hermoso. Me considero un insulto a la elegancia.

Me bajo del autobús, apesadumbrado. Otra vez esa maldita sensación. ¿Por qué siempre me llueve encima?, miro la ciudad, está seca, yo empapado. No puedo soportarme y sigo andando. No puedo soportar tanta humedad, es salada. Son mis lágrimas las que caen desde una nube de color..., ¿dónde cojones se ha ido el color?

Llueve, y la ciudad está impoluta. Mi camisa sucia, tengo las manos manchadas de rimmel pero yo no llevo rimmel. Es extraño. Recuerdo a la mujer del autobús. Cierro los ojos, oigo el sonido de las olas en la costa. Tokio amanece, y yo sigo mojado.

 

Una playa de noche

Una playa de noche

Estoy pensando cómo debe ser mirar la costa con música sonando y de noche, sentado. Solo...¿cuánto podría aguantar?...creo que si estuviera con alguien aguantaría 25 noches, siempre y cuando no se pusiera la luna. Me gustaría moverme descalzo y deslizarme sin pensar por una arena fina y suave con el blanco de la luna reflejado en el blanco de la arena.

Pero cuando llega el sol siempre lloro...y siempre llega el sol.

Los días son trozos de historias repetidos, algunos están bien, y te gusta repetirlos como cuando ves varias veces la misma película que te gusta. Pero a nadie le gusta ver muchas veces una película que no te gusta. La cuestión es buscar la película. ¿Tenemos todos una película?

En la mía el guión no lo escribí yo...y si lo hice alguien lo tiró a una papelera. Eso no vende. Y me pregunto ¿qué es lo que vende?...porque miro a los demás y si eso es lo que vende, entiendo que mi guión acabara rodeado de basura.

En la playa donde estoy sigo mirando el horizonte, se ven luces a lo lejos. Estoy solo, no me deslizaré por la arena, no me descalzaré. Me levanto y me voy tranquilamente, me sacudo la arena, cojo el camino, pensativo, la música se va apagando, es hora de dormir.

LLuvia oriental

LLuvia oriental

Tengo problemas estructurales,...creo que lo mejor que me vendría es irme a Tokio 5 semanas.

En Tokio hay mucho hormigón, me gusta el hormigón. Hay trenes, me gusta ver pasar trenes, son como las olas, los ves venir y luego desaparecen, con el ruido del tren, con el ruido de las olas. En Tokio nadie me entendería, pero al menos sería por el idioma. En Tokio hay trenes que surcan los cielos.

Los problemas estructurales son los que no puedes resolver. Son de origen interno, es como un edificio con aluminosis, o le cambias las vigas o mal asunto. Yo no se cómo se cambian las vigas del alma, no se si el alma tiene vigas y no se cómo es la aluminosis. Se que existen problemas que no son visibles, a veces no los ve nadie a veces solo los ve uno...otras veces te encierran en un cuarto con colchones en las paredes.

Estar cinco semanas en Tokio hasta saber que no es tu lugar debe ser un asidero. Es un asidero mientras no es real.

En Tokio la gente sobrevive y otros se hacen el hara kiri y otros están locos. En Estocolmo algunos escriben cuentos. En otros sitios la gente cuenta cuentos, en mi ciudad las lágrimas no existen porque te señalan con el dedo.

Me gustaria estar en una habitación de hotel en Tokio presenciando un hara kiri y evitándolo. Me gustaría ser util para un ciudadano nipón.

Me gustaría no haber sido un prototipo para implantes emocionales y afectivos.

Hace mucho sol, pero llueve, diluvia. Y nadie lo ve.

Me gusta Lost in Translation.

Mil conejos blancos

Mil conejos blancos

Quiero perseguir conejos blancos, miles de conejos blancos, por troncos de árboles milenarios, sin destino, solo perseguirlos porque un día nadie sabrá lo que nos pasa y yo quiero estar pensando que hay una milésima parte de polvo blanco que ilumina lo que tu debes saber entre las paredes blancas de una habitación blanca llena de luz blanca y con mil conejos blancos saltando sobre tu cerebro, destrozándolo, llenándolo todo de sangre, sangrando tu mente, sangrando tu alma, sangrandote desde lo más profundo de tu espíritu.

 

 

Música, música...

Música, música...

A veces retomo músicas de mi pasado y, generalmente, es placentero. Muy placentero. Hoy he escuchado “Satellite of love”, de Lou Reed. Simplemente preciosa. Suena a Bowie, como no. Suena bonita, suena a canción que jamás se debería dejar de escuchar. Suena a otros tiempos, míos de juventud, la descubrí veinte años después de que saliera a la luz. El tiempo para madurar aunque las canciones no maduran. La descubrí como hilo de la velvet, como la pista del que hay que seguir. Transformer, Berlin...grandes discos. Recuerdo cuando lo escuchaba...la gente escuchaba Nirvana y yo al Lou Reed de los 70, ahora yo escucho al Lou Reed de los70 y a Nirvana y a Red Hot y a los Who.

Siempre es mejor tenerlos todos...y me da la impresión que es mejor hacerlo a su debido tiempo porque sino, puede ser que te dejes algo en un baúl.

 

Me está pasando también con Paul Simon...y con muchos. Volver a tenerlos de compañeros es muy gratificante. Sabes que llevan ahí mucho tiempo, llevan lustros de lluvias incesantes. Y cuando ha llovido siempre se han dado la vuelta y me han ofrecido su paraguas. Es un paraguas que no te protege del todo pero que te da calor. Es un paraguas para los que creemos que la música es algo, como decía un antiguo de los de antes, que nos pasa, y no se queda en unas notas en el aire.

 Something so right...something so wrong

Frío en la nieve...

Frío en la nieve...

A veces en la nieve pierdes el camino y te encuentras medio perdido, dando vueltas sin rumbo. Luego de forma extraña encuentras un camino que te resulta conocido, lo sigues, ladras de vez en cuando para ver si  aparece un rostro familiar,...pero nada, sigues por el camino. Al cabo de unas horas encuentras un refugio, una casa de madera, la típica cabaña en medio de la nieve, te recuerda una película de Chaplin. La miras, ladras, ves humo saliendo de la chimenea.

Fuera hace mucho frío, y cada vez estás peor, no sabes qué hacer más que seguir ladrando...de pronto empiezas a recordar que había una entrada, una puerta para tí. La puerta que te hizo el dueño para que pudieras entrar siempre que te apeteciera. Pero no la encuentras, crees saber donde está...pero nada. Das miles de vueltas a la cabaña, ladrando cada vez más, cada vez más frío atenazando tus músculos. Miras la ventana y resulta que el dueño te está mirando y te hace gestos para que entres. Pero no puedes entrar, no si no te abre la puerta. No sabes,... y le ladras. Le ladras con todas tus fuerzas pensando que en el fondo ya no quiere que entres. Le ladras, le ladras, le ladras...te entra sueño, no te quedan fuerzas, ladras algo más...hace frío, estás cansado...algún otro ladrido, sueño...

Tienes que despertar...

 

Interrogación nocturna

Interrogación nocturna

No se qué hago escribiendo ahora.

1.37 de la mañana y no se qué decir.

Pero creo que tengo que escribir...algo, no se el qué. Creo que algo flota.

Me siento raro, entre triste y cansado.

Cansado...será sueño. Tendría que estar durmiendo.

No se qué hago escribiendo ahora, pero tenía que estar aquí.

 

Venid todos...

Venid todos...

Soy un niño caprichoso, soy el típico niño que necesita que estén pendiente de él, el niño que hace sentirse mal a su madre porque no está todo el día pendiente de sus tonterías de niño caprichoso. Soy el típico niño que tiene que sentirse especial cada instante porque si no es así siente que no es nada, y sentirse nada es de lo peor que se puede sentir. Soy el niño que llora para que le cuiden, porque quiere sentirse el primero, el centro de un círculo sin centro, quiere que la gente abandone todo lo que está haciendo para que vayan a preocuparse de él. Soy un niño caprichoso porque todo alrededor tiene que tener un sentido y al no encontrarlo intento buscarle sentido a mi mismo y solo veo que se lo dan si soy trascendente para los demás y eso es tan vanidoso y asquerosamente malo que me siento mal al darme cuenta que soy así.

Soy un niño caprichoso que no sabe donde están los puentes para que los demás huyan, porque si lo se los reviento para que no puedan retirarse. Soy un niño caprichoso que consigue que los demás piensen que soy desvalido, y no. Soy caprichoso. Llamo la atención. Soy un desastre deshonesto.

Hasta esto que escribo es para llamar la atención.

Nada tiene sentido.

¿Os habéis ido todos?

Algo como otras cosas, lamentablemente

Algo como otras cosas, lamentablemente

Demasiados textos iguales, demasiados textos iguales, demasiados textos iguales...

Radiohead, creo que son unos buenos brazos.

Quietud, no oigo nada, lamentablemente no oigo nada.

No es extraño, lamentablemente no es extraño.

¿Hay alguien cantando una letanía?, me gustaría oirle.

Letanías, letanías del pop.

Canciones para soñar, para gritar, para reir, para llorar...

Mi universo tiene canciones, son planetas en los que aterrizas según el rumbo que tome la nave. Son planetas que a veces crees que son los indicados en la ruta y luego no es así y otras veces te topas con ellos por azar y recuerdas lo bueno que era estar en ellos.

No se qué es el tiempo, la sensación del tiempo. Lo inmutable y lo eterno creo que no tienen nada que ver. O quizás sí. Seguramente creo de forma equivocada muchas cosas.

Lamentablemente...

He empezado a leer una temporada en el infierno, es tan corto que casi lo termino nada más empezar. Es tremendo. Creo que no es bueno leerlo de joven aunque lo escribió un chaval de 17 años. Es tremendo

"Logré diluir en mi espíritu toda esperanza humana. Sobre todo júbilo, para estrangularlo, hice el salto cauteloso de la bestia feroz."

Tremendo.

¿La foto?,... me gusta Dalí.

 

Tarde sin nubes en el cielo con un muro de fondo

Tarde sin nubes en el cielo con un muro de fondo

Llevo muchos minutos escuchando tomorrow, james. Ahora ando encadenado con grilletes en forma de semifusas a esta canción.

 

Intento verme un poco, me alejo de mi. Me miro, veo una pared y alguien haciendo una puerta para pasar por ella. Veo gente alrededor que dicen que no hay que pasar la pared sino pensar que la has pasado y con eso vale. Veo que eso no vale, y soy yo quien está haciendo la puerta. Veo que no tengo quicio, ni bisagras, ni pica para derribar la pared. Tengo una cabeza que da golpes, uno tras otro. Veo unos cuantos tipos que cada vez que derribo un ladrillo poner dos más. No me gusta, veo que dejo de dar golpes y la gente alrededor se ríe. Me siento mal. Veo que me siento mal. No me gusta. No se si es que no tiene sentido tirar la pared o simplemente que me equivoco haciéndolo. Empieza a llover. El país arde en llamas y la gente ríe esperando truenos.

 

A veces me veo así...a veces veo que me levanto y grito a todos los que se ríen y se van y mi cara sale en los periódicos como la persona más ingrata. A veces no se porqué los periódicos ponen fotos. Un niño se acerca y tira de mi camisa para que le mire, le miro, me señala el cielo, me señala el sol, me sonríe, le doy la mano, sale una nube y cae una lluvia que me limpia por dentro, miro al niño, le sonrío. A veces, a veces.

 

Creo tener dos o tres respuestas y se esto ya lo he escrito. O creo saberlo. Creo que puedo cantar una canción hasta que la gente destroce sus pies una noche bailando descalzos sobre la arena de una playa de colores cálidos.

 

Llevo minutos escribiendo, con interrupciones. A veces mañana puede ser el día siguiente.

  

Deslabazado, sin asas de metal.

Deslabazado, sin asas de metal.

Cielos rojos o azules, o quizás marrones. Creo que deben ser los mismos cielos desde hace miles de días, de semanas, de años, .... son los mismos cielos siempre. Porque todo es igual y distinto, y si algo cambia es la hora del té.

 

Si necesitas algo de mí, estaré en mi número de teléfono gastando el tiempo conmigo mismo. Porque al final resulta que solo estaré esperando aquí tirado con las ganas de jugar al parchís solo por ver como sale la luna al fondo del vestíbulo. Un vestíbulo precioso por cierto.

 

Tengo veinticinco monedas que gané al poker en una partida con suerte. Pero los amigos se fueron a beberse el bar más próximo y a mi solo me queda un vaso vacío.

 

Pero tengo una certeza, que es que nadie ha jugado al gin rummy hablando checo mientras recitaba una poesía de Valle Inclán. Es una certeza no probada, pero si alguien sabe que no haya sido así que me lo diga.

 

No hay muchas flores en el jardín de la ensenada roja, creo que mejor me dedico a escribir versos de catorce sílabas dedicados a recuerdos de mi memoria. No hay nadie aquí abajo, ni aquí arriba. Buscaré por ahí.

 

Juego al blackjack, este puto casino me tiene harto.

 

Si me miras podrás ver que no soy yo el que habla sino alguien contratado por la sociedad de buenas costumbres para aparentar un saludo cordial.

 

Estamos en verano, ¿no lo sentís?

Estamos en verano, ¿no lo sentís?

David Bowie sonando….

 

Las mañanas de verano suelen ser largas, al menos se visten con vestidos de vuelo que hacen que desde que empiezas a verla hasta que se te olvida su recuerdo pasen muchas horas. Aunque dicen que no estamos en verano. Yo creo que sí, estamos en verano y me toca las narices que el sentimiento de una estación lo marque una fecha por mucho solsticio de mierda que sea.

 

Las mañanas de verano suelen ser tranquilas porque el calor no deja paso al movimiento. El vagón del mediodía es tan pequeño que solo cabe el calor, la actividad viene en el vagón de la tarde. Porque a uno le da la sensación que en verano te levantas para comer y no despiertas al día hasta las siete de la tarde, que después de comer uno tiene que reposar también. Si además el día anterior estuviste de fiesta entonces puede que ni las siete de la tarde sea la hora de despertar…y parece así que el verano se liga de forma monótona a estar tumbado en la cama.

 

Pero esto pasa en ciudades del interior, la costa es otra cosa. Eso de tener arena y agua en forma de mar, un sitio donde bañarse hace que la rutina sea distinta. Es una rutina más refrescante. El dormir se prolonga un poco en la playa y despiertas jugando a las palas entre gotas de sabor salado y cuerpos bronceados que observas detrás de unas gafas de sol protectoras del voyeur que todos somos.

 

En el interior sin vacaciones las mañanas son lánguidas.

En invierno las mañanas me resultan más atractivas porque fuera hace frío y está nublado y me encanta esa sensación detrás de unos cristales…y si llueve mi placer se incrementa.

 

En verano las noches no existen, existe el tubo de cerveza y la cama que se te pega a la espalda. En verano no se vive, se actúa y se sobrevive. El verano es el tiempo de los libros que no se leen.

 

Va llegando el verano, otro verano. Y la gente no lo sabe. La gente solo sabe que llegan las vacaciones. La gente no sabe de estaciones porque no es lo suyo. Ahora vivimos con el ocio pegado a nuestro bolsillo en forma de tarjeta de crédito. Ahora la gente no tiene más diferencias que la hora diaria de levantarse, y las vacaciones en eso son distintas.

 

Y si no lo son, nos enganchamos a la tele. Mientras, yo escucho TVC15, grande Bowie. Grande su versión de “Wild is the wind”. Tengo que encontrar la de Nina Simona.

 

Bossa, mmm...tarde de junio

Bossa, mmm...tarde de junio

Un sol mañanero y una música de saxo tranquilo. Susurrando una melodía apenas intuida por los oídos. Suena a whisky mañanero, suena a tranquilidad, a realidad pausada con gotas de ron tostado. Una pequeña esencia de licor apacible.

 

Poco más que eso para dedicarte a mirar a un cielo nuboso,  con un tono grisaceo que te hace sentir que ese momento es especial. El whisky está amargo. Sabe a whisky. Estás al borde de una piscina. Oyes de lejos el rugir suave de unas olas que pretenden llamar la atención por el movimiento de la brisa.

 

Las olas andan a su rollo. Yo ando al mío, en una hamaca. Me gusta la palabra hamaca. No se de dónde viene. Intentaré averiguarlo. Pero suena como a algo eterno. Un placer sin límites, nada excesivo, tranquilo, placentero. Hamaca y whisky solo, McCallan, por favor. Si me permite. Fantástico momento. Recuerdo una película de Cary Grant, no se porqué...hace mucho tiempo que no veo pelis de ese gran dandy. Debo andar despistado. Debo comprarme algo en dvd.

 

Oigo bossa, oirme bossa es como ir al supermercado sin nada fijo que comprar. Te tiras el rato con el carro de arriba abajo sin saber que meter dentro. Y luego sales con la sensación que estar dentro era más agradable, viendo una lata de cocido o simplemente pasando el tiempo.

 

Me gusta la bossa, stan getz es la polla. Hay muchas cosas que son la polla. Hay muchas cosas que resultan maravillosas. Y eso me gusta.

 

Me gusta la música...

Me gusta la música...

Creo que voy definiendo poco a poco lo que voy comprobando que me provoca realidades placenteras. Una canción, un concierto, una guitarra, y creo que se terminó el tema de círculos cuadrados. Es lo más parecido al deseo que se me antoja real.

Hay muchas otras realidades que me causan placidez y ánimo tranquilo. Son buenas, quizás las mejores. Son nuevas, adquiridas, no son de las que tenía cuando era pequeño. Pero yo de pequeño me hacía una guitarra con el mecano y me ponía a cantar canciones de los beatles.

 

Una noche tocando entre buenos amigos creo que es la idea de felicidad que mejor se ajusta a lo que he ido anhelando según iba creciendo. Creo que la música me transmite demasiadas sensaciones y no acabo de ver si eso es conveniente o no.

 

Creo que escribir es adquirido con el paso de los años. Adquirido en mi adolescencia, y cultivado durante mis veintes. No se, también me gusta, pero no es la música. No se, quizás otro día diga lo contrario. Lo que realmente se es que no se nada de forma definitiva.

 

Ahora mi canción es “sometimes” de James, sí. Ahora me ha dado por esa canción, y cuando me da por una canción siempre encuentro frases geniales. Ya puede ser la canción más tonta, una de Georgie Dann, que no le encuentro algo. En esta es “when I look deep in your eyes I can see your soul”, no se si eso pasa. Pero me gusta. Es bonito que mirando profundamente a los ojos veas eso. A mi a veces si me pasa, no se si veo el alma como concepto general, pero si veo lo más profundo que esa mirada significa en ese momento. ¿Es eso el alma?, no lo se. Quizás sea un alma instantanea y el alma sea un ente mutable en función de las sensaciones y del grado de erizamiento de la piel. Y de lo que tocas y de lo que sientes.

 

Tengo una gran carga de cargas mentales. A veces no puedo conmigo mismo. Entonces me arrastro. Pero si alguien se acerca y no me conoce del todo entonces muestro un comportamiento errático pero alejado de mi verdadero sentir. Soy una marioneta de lo que ocurre a mi alrededor.

 El verano se acerca…no me gusta el verano. Me gustan los James,… 

Líneas grises surcan una estepa solitaria

Líneas grises surcan una estepa solitaria

Esta mañana he cogido el café y quemaba la taza. Me preguntaba si es normal quemarte por las mañanas. Si te quemas por las mañanas empiezas quemado el día, y luego claro, es difícil salir de ese estado.

 

Oigo en la radio a gente que dice cosas contradictorias según elija una onda u otra. No me gusta tanta mentira. No puedo con ella. Me dan ganas de llorar por tanta estupidez.

Creo que no hemos logrado gran cosa en el desarrollo humano. Hemos logrado una sencilla y simple mierda.

 

El día está soleado. Yo y mis manías con el brillo del sol. Un día de estos tengo que empezar a controlar estas tonterías. El mismo día que empiece a ser optimista.

 

El tiempo es como un pasillo mecánico, aunque te quedes quieto te sigue llevando.

 

Esto del desayuno debe ser muy español, quizás lo único español que quede en el mundo. Los toros son folclore. Y Bob Dylan también al principio. El desayuno con pan de leña y aceite es la hostia de rancio. Los cruasanes están bien cuando quieres pensar en lo sofisticado que eres.

 

Tengo alguna camisa de marca y tengo camisetas rotas y pantalones deshilachados. Y rotos. Esos me gustan.

 

Si hablo por mi, no me creo nada, si pienso en los demás saco valores de debajo de las piedras.

Todo es una estepa...

Hoy...

Hoy...

Hoy hace un día de esos que piensas si es bueno levantarse o si desayunar fresas con zumo de naranja. Hoy es un día en que sales a la calle y tu mismo te caes encima tuya y no sabes si pensar la suerte que has tenido de caer encima de alguien o si lamentarte porque ese alguien eres tu mismo.

 

Hoy vas a tus lugares habituales, haces tus cosas habituales y piensas en lo habitual que es todo. Tan habitual como una mirada hacia el cielo. Hoy no sabes si dormir o bailar una danza tribal.

 

Hoy creo que se celebra una copa, de más o de menos, esas copas no te las anuncian en campañas. La copa que se celebra es muy grande, del tamaño de un continente. Una copa europea ganada por brasileños. Ya no se donde está la conquista.

 

Hoy caminas jugando con unas bolitas que lanzas al aire para hacer malabares y se te caen todas menos una roja. Todas se van calle abajo y se escapan por el hueco de una alcantarilla, todas menos una roja. La roja era un chicle.

 

Hoy decides que vas a escribir porque es bueno no dejar de hacerlo. O quizás porque piensas que te gusta no dejar de hacerlo.

  

Años de canciones distintas...

Años de canciones distintas...

Hoy he retrocedido muchos años. He escuchado una de las canciones con las que crecí. Y crecí con ella porque cuando salió publicada corría el año 79 y yo tenía once añitos. Pero mi hermano se la ponía a menudo, a mi hermano le gustaba el rock duro pero en aquel tiempo en este país no se llamaba rock duro, se llamaba macarrada o chusma a los que escuchaban esas cosas. Tequila eran de la época pero mi hermano no escuchaba Tequila, eran muy blandengues para él que estaba evolucionando a lo que luego sería el heavy español con barón rojo u obús. Tequila lo descubrí por mi cuenta pasados los años.

Yo crecí viendo como el rock urbano maduraba y desparecía, y cuando tenía 20 años, mediados los ochenta, me dediqué a recuperar esos sonidos para hacérmelos familiares.

Y escuché muchas canciones de grupos como Topo, Asfalto, Bloque (bueno, de bloque menos), y las derivas andaluzas de Medina Azahara…de Triana mejor no digo nada que se merece apartado especial porque son un estilo en si mismo. Y recuerdo que sus letras eran fantásticas, y lo siguen siendo, y cuando ahora, ya en el siglo XXI, me pongo una canción como "¿Mis amigos dónde estarán?" me doy cuenta de cómo ha cambiado todo.

Rock urbano, rock de barrios, de gente sin posibilidades y con muchas utopías, gente que protestaba y que desde bien pequeños tenían opinión propia, gentes de Madrid de sitios como Vallecas, Aluche, San Blas, Entrevías, el Puente,… yo crecí en uno de esos barrios, yo se de qué va la letra de la canción. Yo no fui a manifas de las que hablan pero si mis primos mayores y se comentaban en casa, sí que recuerdo aquellos billares con máquinas petaco, con sus mesas de billar francés -nada de americano- y los futbolines o fubiolos y las mañanas con decenas de partidas a duro, entrando y saliendo, y las trampas para que con un duro pudiéramos jugar más de una partida. Y las academias de inglés o de mecanografía, yo recuerdo que tenía una panda de chicos algunos con cigarros en la boca. Cuando fumar era todo un símbolo de rebeldía y de ser mayor…y eso que yo no fumaba. Recuerdo que antes la gente era distinta, ni mejor ni peor,…era distinta y la nostalgia solo se tiene cuando hay cosas que ya no están. No creo que fueran mejores ni peores...aunque sí creo que "se comían más la almendra".

Recuerdo litronas en escaleras sin ley de botellón, veranos en la calle con cervezas sin que pasara nada salvo las risas de unos pobres chavales que molestaban al vecindario. Yo tuve amigos macarras de los que querían ser los iron maiden, o barón rojo. Me da mucha pena que gente de mi edad o algo más mayores se les haya olvidado que todo eso existió, fue real.

Me da pena que solo escuchen OT o que sean unos esnobs de mierda escuchando "fussion", o "new age" o a Beethoven -yo se lo que es ser un esnob, y estos son de mierda-, es mentira que les guste eso, pero escuchar eso es muy guay. A la mierda con ellos.

 

Yo crecí en Vallecas durante los años setenta y ochenta. Y escucho a The Beatles, Radiohead, Pink Floyd, Jobim, Sinatra y Topo. Esto si es ser esnob, los demás...los demás lo que yo digo, unos esnobs, sí, pero de mierda.

¿Mis amigos dónde estarán? - Topo

En Madrid en mi barrio
en un billar
una panda de chicos
con un cigarro en la boca
arreglamos el mundo
a golpes de futbolín

A la salida del curro
a la academia nocturna
aprender el ingles De gran porvenir,
y si tu padre no lo hizo, tú sí

Mis amigos con los que jugué donde estarán
mis amigos con los que hice la revolución
mis amigos en un tresillo se aplastarán

Manifestación,
palos y carreras
Al final en un bar
nos bebiamos el mundo
Compañeros de baile
amigos de veinte duros los domingos

Mis amigos con los que jugué donde estarán
mis amigos con los que hice la revolución
mis amigos en un tresillo se aplastarán