Blogia

Notas de Mr. Kite

Lecturas, días...

Un amigo mío, no uno cualquiera, el mejor de todos, me ha recomendado una novela. Y ya tengo ganas de tenerla entre mis manos. Lo peor, es una novela en la que se ha basado una película que acaba de salir, lo mejor , me dice que es puro Fitzgerald de clase media, Fitzgerald con Carver. Acojonante pienso.

El título, Vía Revolucionaria. Como la película. Veo que hay dos ediciones, una con Di Caprio y Winslet en portada, 11 euros más barata. Otra sin ellos y sin referencia a la película. 11 euros de más es un precio que estoy dispuesto a pagar por desvincular a la novela de la peli.

Mi amigo me cuenta de qué va, y nos miramos pensando que eso es lo que nos gusta leer.  Esperaré a leerla para tener opinión. Aunque creo que ya se por dónde irá.

Después llego a casa y vuelvo a escuchar True Love Waits , dejando que me asalte la frase I’m not living, I’m just killing time. Me quedo colgado en sus sílabas, en su entonación, en la voz del señor Yorke y en lo grande que es hacer una canción tan bella y poner esa frase tan atroz y dura entre sus acordes. Todo ello en una canción de amor, de auténtico amor.

Hace poco que vuelvo a la idea de que el amor está sobrevalorado. Pero claro, puede que lo sobrevalorado sea cada sentimiento que tenemos.

Mañana quiero ir a comprar Revolutionary Road. No se si eso es lo mejor, ahora andaba con comics de Batman, con cuentos de R.E. Howard y con teatro inglés del siglo XVII. De este último no tengo quien me guíe y me gustaría.

Mañana es viernes y los viernes no esperan, solo hay uno por semana. Los miércoles que son viernes me desubican, me dejan sensación de estupidez.

Andando por ahí, por la rivera de un río me encontré alguien llorando, le hablé, le pregunté quien era, me dijo que su nombre era Pergúmeno. Nombre extraño… días extraños me respondió él. Lloraba de manera desconsolada.

Navego por la red, busco una canción de The Cardigans...losing a friend, y en la línea de llegada gana I’m scared de Duffy, que era desconocida para mí. La pongo aquí, se lo ha ganado.

Mañana quiero comprar Revolutionary Road. En castellano,… o español.

Shakespeare, Love and Calls.

Maelstrom

Escucho Mi Realidad, de Lori Meyers. Me viene bien la letra, “qué puedo hacer por mejorar, mi mundo que es mi realidad”. Me habla de trastornos bipolares y hace poco un compañero me sugirió que le daba la impresión que algo así me pasaba. Fue hace unos días…y creo que podría ser un buen análisis, pero me temo que no es exacto.

Voy vagando en una especie de maelstrom sin vórtice, lo cual hace que suba y baje por las espirales veloces en un acontecer eterno de desazón con pequeños reductos de tranquilidad. A veces, en el maelstrom tengo tiempo de tomarme una taza de té con una música agradable. Pero luego vuelve la corriente que me arrastra. Me acuerdo de Poe.

Me doy cuenta que muchas de las corrientes son generadas desde fuera y otras parten de mi interior inestable que en primavera se entretiene con una astenia que a unos les suena a risa y a otros a excentricidad. Mis excentricidades son formas de intentar salir del torbellino pero no me doy cuenta que a la larga lo que hacen es anclarme a él puesto que las mismas no son apreciadas. Eso me pasa por necesitar el consuelo ajeno.

Escucho Mi Realidad, y luego otra canción en la que pregunta cómo concilias el sueño. Me pierdo poco a poco en un disco que es de caducidad corta pero que me envuelve de manera tranquila. Sonidos ochenteros para uno disco de 2010. Me lo compro. Lo tengo, me gusta y la gente rehúye de su comercialidad. Me da igual. Me dan igual cosas que luego me duelen. Hay otras cosas que me duelen y nunca me dan igual.

Paseo por un silencio que me tortura.

Ni Shakespeare entendería lo que ocurre en la tragicomedia de mis días.

Agotado

Agotado

Así estoy, cansado,...con la sensación de que estoy escalando una montaña que no tiene fín. Como Sísifo tirando del peñasco. Así me encuentro. Y triste, de nuevo, otra vez sin saber porqué ocurren las cosas. Agotado...sin saber qué poner en este diario de mis tonterías.

Ni título tengo...

Ni título tengo...

Bueno, no sé. Esto debe ser un desahogo. Pero vale de poco, me ahogo según lo escribo y sé que después de escribirlo voy a estar fatal. Llevo un día demencial. No tengo ganas de nada, no me apetece más que la recurrente cama y dormir. No pensar.

Varias cosas ajenas me han fastidiado. Y una es la que me hunde.

No puedo contar con estímulo para vaciar este cubo de mierda y lo que hago es defraudar. Y no puedo más que defraudar porque no se qué hacer. Porque me siento atado de pies y manos. Porque esto es una losa de centenares de kilómetros cuadrados que no se levantar.

Y resulta que hay una parte de esta mierda que es simplemente ser víctima de uno mismo y de lo ajeno que sin saber bien porqué redunda en uno. Y ahora silencio y más silencio. Me callo por temor. Y esto es una espita.

Joder.

Joder...

Joder...

Otra vez jodido. Lori Meryers estuvo a punto de sacarme pero el trabajo, lo recurrente y lo de siempre me ha hundido y mientras me sumergía en mi tristeza vertía lágrimas de colores violetas.

Estoy jodido.

 

Terreno agreste

Terreno agreste

Extracto del día cuarto...

Esto es una travesía en la que no llevo ropas, voy descalzo, y el camino discurre por un pedregal lleno de espinas con un frío invernal que atiere mi cuerpo dejando mis músculos rígidos en una mueca de estupidez pensativa mientras mis lágrimas no llegan al suelo porque se congelan antes de golpear con él.

Igual, igual, igual...

Igual, igual, igual...

¿Cómo es posible que siempre sea todo igual y distinto a la vez?

No escribo nada y escribo para decir que lo último que escribí podría ser la entrada de ahora.

¿Cómo es posible?

Puede que sea porque nada cambia.

Aparentemente empezó bien el día, alguna noticia agradable ajena, y a ver...pero el fluir del día se vuelve denso y así no hay manera.

Hay tardes de las que mejor no hablar...

Hay tardes de las que mejor no hablar...

Hay días en que todo es igual. Otros que también pero no lo sabes. Otros que son distintos, los menos.

Cuando son iguales en el dolor, jode. Cuando son iguales en lo monótono, no jode si no lo piensas.

Hay días en que reviven ciertas cosas sin avisar. Y resulta que estaban a la vuelta de la esquina.

Otros en que puedes jugar al póquer por las noches porque te espera un abrazo feliz e inesperado.

Estoy jodido...

 

Caminando sin rumbo

Caminando sin rumbo

El bosque por el que voy caminando tiene el mismo color desde hace meses. Los tonos cambian, van, vienen, pero es la misma vegetación coloreada y cambiante en los matices. Recorrer este paraje de árboles, arbustos, caminos, ríos, valles, montañas, es un camino atroz por lo incierto del siguiente recodo. Pero esa incertidumbre no responde a una realidad, el otro recodo se parece bastante al anterior y serviría para dibujar el siguiente. Así van los días, así transcurre el camino.

Este camino no sé dónde va, y el de dónde viene es algo que recuerdo pero que la memoria no detalla bien. Busco salidas a este viaje, desviaciones, huidas a otros lugares. Y cuando encuentro esas salidas no me decido a tomarlas porque no veo claro ni el otro lugar, ni si es lo que quiero, ni si dejar de sentir el latigazo de las ramas es lo que quiero. Sentir latigazos te hace sentir, y creo que por otros sitios los narcóticos no te dejan sentir nada, ni bueno ni malo. Pero sentir a veces duele. A veces tomo laderas del camino que surcan plantas opiáceas y me hacen pensar que todo es más fácil. No es verdad de forma duradera. Al rato todo vuelve a doler…bueno, no todo.

Llevo días en que estoy narcotizado por otros dolores y olvido que voy caminando. Pero sigo en un camino incierto, inmerso en una ignorancia vital que envuelvo con palabrería. Cuando el opio desaparece, cuando los aromas de las plantas se diluyen por el viento de un amanecer, entonces me voy deslizando por una cuesta sin remedio y plagada de deseos (uno o mil, nunca me queda claro eso cuando comienzo a resbalar). Pregunto cosas por saber si alguien es capaz de alimentar mi ánimo maltrecho en esa bajada a un charco plagado de lluvia nocturna. Y a veces no responden…y a veces cuesta que respondan. Y otras solo esperas palabras de consuelo cuando vuelve a amanecer. Y sigues caminando…así día tras día.

Nada de todo de lo de siempre

No tengo ni idea de qué poner. Tengo que trabajar hoy domingo por la tarde y no se muy bien dónde anda el norte o el sur. Nadie puede saber nada en este mundo inconcluso donde todo parece que está por hacer. Todos corremos y no sabemos a dónde y tampoco sabemos de qué huimos. Nos tiramos así los días, de arriba abajo, sin criterio, más que el que la costumbre nos marca. Así día tras día, ignorando nuestras vidas porque nuestras vidas son las de otros.

Así marcamos nuestro rumbo en el agua, como el nombre del poeta Keats, como tantas ideas que se desvanecen en nada. Así queda marcado lo poco que somos, apenas nada. No hay sorpresas…

Elijo Radiohead, voy de No Surprises a Thinking about you. Elijo la última, la toco con la guitarra. Me gusta. Me gusta Radiohead, cada acorde es un motivo para amar la música.

El ministerio del pensamiento me ha dicho que no piense según qué cosas, que evite según qué personas en mi cabeza, está reconduciendo mis ideas, pero soy un poco rebelde con lo que dice cualquier ministerio. Soy rebelde con el hacer las cosas porque sí, simplemente porque siempre han sido así. Soy algo rebelede con la imposición social sin más. Así me va...

Toco la canción, me encanta, entera. Es redonda. He oido la versión eléctrica pero prefiero la acústica...letra redonda, música circular. Me encantaría hacer canciones así.

Narcótico con efectos limitados

Me rodean paredes de cristal que no entiendo que hacen a mi alrededor. Me rodea un mundo que tampoco entiendo muy bien, me suele superar de forma recurrente. No estoy contento con la rutina que rodea mi día a día y no hago más que hundirme más en ella. Quizás por no decidir dejar de estar en ella o, quizás, porque no tenga más remedio. Pero me voy hundiendo como un pobre velero que hace aguas por pequeños agujeros. Son pequeños pero el agua entra por ellos.

Me asalta el colapso emocional y miro como pasan los días sin sentido en mis deseos. No tiene sentido nada de lo que deseo, no en este mundo que insiste en marcar el ritmo de unos tiempos que puede que no sean los míos. Y así día tras día, con pequeñas ráfagas de luz que provocan pequeñas sonrisas. Doy gracias a quien me hace sonreír, es de lo poco que entiendo.

Los libros no me sacan de nada, ahora no. La música me deprime porque no puedo aporrear mi guitarra. El sol sale por un lado del edificio y se esconde por el otro en un baile eterno, y no encuentro una buena banda sonora para ese baile.

Hoy no es un buen día, y con perspectiva podría decirse que es como todos, que no hay nada que lo haga diferente. Precisamente, por eso no es buen día. ¿Por qué duele hoy? Probablemente el narcótico esté dejando de hacer efecto y necesite otra dosis que aplaque esa insistencia en buscar sentido a todo lo que me rodea. ¿Sabéis dónde se obtiene anestesia de este tipo?

Esta mañana me di cuenta de que soy un harapo como persona. Soy un trapo de limpiar cristales que, además, está sucio y solo enturbia más aún el cristal.

Creo que hoy necesitaría que un escalofrío de placer recorriera mi espalda. Pero todo lo que uno necesita pertenece al mundo de lo deseable y ahora no tengo más que algún trozo de cuerda donde agarrarme para salir de este hoyo habitual. Preferiría una mano mágica.

No tengo manzanas, pero pienso en ellas. Y eso hace que ponga canciones tristes.

Rutinas amorales

Rutinas amorales

 ¿Qué nos rodea en el día a día?, ¿la rutina?, ¿una monotonía incesante?

¿Y a cuántos les duele el alma por esa rutina?

¿Y cuándo la rutina hace que el alma te duela?

Yo creo que no siempre la rutina es un mal síntoma. Pero a veces nos atenaza el espíritu. A los que tenemos espíritu. El espíritu no es común, es algo que duele y que si nadie ha sentido dolor por el mañana creo que carecen de espíritu. Tendrán otra cosa...conciencia, sentido de la realidad, ¿qué se yo?, pero no espíritu.

Yo, qué quieres que te diga, creo que el espíritu está para que te duela. Pero eso no quiere decir que sea un dolor implacable. Creo que es un dolor que te despierta del sueño eterno de la complacencia, del limbo del no pensar, de la anestesia de una rutina irreflexiva. El espíritu te despierta con una punzada para qué valores si es eso lo que quieres.

Y jode...y ves a seres nada espirituales que ríen allá donde van, que viven una vida relativamente fácil en cuanto a preguntas, y son algunos de tus amigos, algunas de tus amigas, y cuando hablas con ellos de dolores del alma te miran y te dan una solución tremendamente pensada “vete a un psicólogo”. Y es opción a considerar cuando llegas por ti mismo a ella como posada de un camino que vas recorriendo, pero no porque el amigo de turno que se enchufa la tele con programas de cotilleo al llegar a casa de su rutina maravillosa, o que simplemente no entiende nada de lo que le cuentas porque son “movidas de cabeza, tío”, te lo diga.

La rutina no es mala en sí, no tiene categoría moral. Lo malo es si la sientes como perniciosa o como causa de malestar. Entonces, amigo, siéntate a no pensar o corre a consumir tu tiempo en cosas prácticas, si no lo haces, mal rollo.

Un amigo me dice “el prozac funciona”, y empiezo a creer que la química es otro de los remedios.

Mundos distintos pero no tanto

Mundos distintos pero no tanto

Ella trazaba sus días entre risas y llantos. Ella era un ángel surgido por azar en un mundo de demonios. Pero ella no lo sabía, criada entre demonios pensó que también era uno de ellos. Vivía pensando de sí que no era más que un accidente entre los demonios, porque ella no se sentía así si bien no le quedaba más remedio que pensar que lo era.

Él trazaba sus días persiguiendo risas y viviendo entre llantos. Él era un triste diablo crecido en un mundo de monotonía. Él no sabía si lo anodino formaba parte de sí, pero pensaba que no había mucha más solucion que vivir así. Vivía pensando de sí que no era más que un error entre la corriente de satisfacción rutinaria que le rodeaba, porque él no se sentía así si bien no le quedaba más remedio que pensar que era como debía ser.

Él la encontró y ella se dejó encontrar. Supusieron que podían juntar las manos viniendo de mundos distintos. Mundos distintos pero tan iguales que les conducían a pasear juntos por la noche abrazándose furtivamente. Pero ella no se sentía bien traicionando a los demonios, les temía, un demonio siempre será un demonio "decía". Pero él la veía en su pureza de ángel que nadie veía y que ella negaba. Y ella decidió volver a caminar entre demonios y él no tuvo más remedio que volver a su mundo gris.

Ahora, algunas noches, a él se le oye llorar sobre una almohada gris. A ella se le oye el silencio de su lejanía.

Aguas sin rumbo y la dano

Aguas sin rumbo y la dano

Aguas sin cauce y días con sol tímido y lluvia por allí o por allá. Aguas que se encomiendan a un torrente sin rumbo fijo, sin saber si es aquí o es allí donde hay que ir. Aguas sin conocer su destino, sea cual sea este. Aguas que van y no vienen porque otras las sustituyen. Aguas de lluvias plagadas de sabor a sal. Tanta agua empieza a resultar algo de un espectáculo circense.

Trapecistas con mallas de colores que circundan al gran actor que sale a la pista central. No se dónde me hallo en toda esta función. No se si lo que hago es timidamente bueno o escandalosamente malo.

Hoy he estrenado mi mini vox ac30 con mi danelectro. He estado tocando la guitarra...yo con mis cascos, mis cascos, mis cuerdas, mi minivox y yo. Un rato, a ver si esto comienza a ser una rutina agradable.

LLevo mil años en una canoa estática, sin corriente que la lleve. Y ahora hay agua para navegar, agua que va de un sitio a otro. No se las diferencias entre las quietudes y los movimientos.

Añoro una manos...la canoa esta es un tostón, no se llevarla.

 

Byron, otro poeta. Un tío duro.

Byron, otro poeta. Un tío duro.

Oigo una cita, de Lord Byron "Cuanto más conozco a los hombres, menos los quiero; si pudiese decir otro tanto de las mujeres me iría mucho mejor". Me gusta, no he leído a Byron, tiene fama de excelente poeta pero yo le tengo algo de manía...debe ser por la película "Remando al viento", me doy cuenta que no la tengo en DVD y pertenece a mi época de intelectualoide barato...ahora no soy intelectualoide pero sigo siendo barato. Ahora soy un deambulante de los sentimientos al que le faltan piezas para ser un juguete completo. Alguien que va buscando unos brazos que le envuelvan mientras le escuchan intentando entender. Y es que entenderme no es fácil...sobre todo si se corre en dirección contraria a la mía, sobre todo si se desaparece y solo queda el rumor del silencio. Y si el silencio es duro, imagina el estruendo del rumor del silencio.

Estoy muy alejado de Lord Byron, soy más descreido, creo. No confío en las grandes ideas. Pero esa frase la suscribo. Y de momento no me acercaré a sus letras, seguiré eligiendo a Keats en mi más que probable ignorancia. Byron era un triunfador que murió joven, un Cobain del XIX, un Morrison con Grecia en vez de Francia. Un tipo que encandilaba a mujeres. Un tío guapo, atractivo y puede que hasta chulo...porque podía. Vamos, que mi cercanía es una broma, es como pensar que el pato Donald se parece a Cristiano Ronaldo. Pues aún así, Donald debe estar más cercano en la comparación. Lord Byron...un ligón vamos. Y el cabrón escribía bien.

Y entre Keats y Shakespeare sigue ganando el bardo, el bardo del amor y de los rumores.

Sigo mirando las mañanas esperando unas nubes que me sonrían...

Shakespeare, Love and Calls

 

Lecturas...

Lecturas...

Leo a Raymond Carver, pocas cosas me apetece leer, ahora mismo me cuesta el entender la literatura como algo edificante. Busco relatos extraños, y Carver me trae la dureza de las relaciones. Leo ¿de qué hablamos cuando hablamos de amor?, un cuento que te llega dentro cuando tienes pasillos hacia tu interior. Un cuento que te atraviesa si tienes sensibilidad para que te atraviese.

A mí me parte en dos, o quizás no, quizás ya estoy partido en dos y el cuento lo único que hace es evidenciar que hay dos mitades. Certificar que estoy deshecho y las noches me atraen por el silencio y por la cercanía de la cama. Dormir, dormir, dormir.

Leo el relato y me quedo atónito ante las historias que hay dentro del mismo. Mel, uno de los personajes, plantea una pregunta trascendente y el resto de la concurrencia piensa que está borracho, porque solo se habla de ciertas cosas estando borracho. Pero en realidad es el único que pretende encontrar sentido a las cosas. Eso le hace sentirse en una cuerda floja ante el amor. La sensibilidad no cotiza, nada.

No me creo que los hombres sensibles triunfen Los hombres sensibles lloran en la decepción, en la insatisfacción, en la realidad de deseos inalcanzables,…los hombres sensibles atraen para un rato y luego ganan los hombres de toda la vida. No me creo que un hombre sensible gane, nunca ganan. Al final ganan los malos o los hombres de verdad. Un hombre sensible es un hombre de esos que dicen nuevos y con las emociones a flor de piel. Eso no vende, el amor no se entiende con sensibilidad masculina. El amor es patrimonio de no se sabe quien. Pero leyendo el relato veo que existen historias contadas que me dejan con cara de gilipollas. Yo ya no se nada, lo que cada vez veo con una mayor claridad es que la sensibilidad es un mal negocio, no es nada práctico. Te vale para estar mal, y para epatar durante unos minutos a ciertas personas. Pero luego se olvidan de ti porque, lo dicho, eso no vende.

A quién le interesa alguien que se emociona y que no tenga un especial rubor a soltar lágrimas. Creo que a nadie. Pero existe una tendencia a decir que eso está muy bien…muy bien, ¿para quién?

No entiendo el funcionamiento de las cosas y de la gente.

Estoy perdido…y Carver no ayuda pero me emociona leer ciertas cosas.

Mis libros de Shakespeare me miran desde lejos, no me acerco a ellos.

Shakespeare, Love and Calls

Lollipops and creeps, just...

¿Tiene que ser todo tan difícil?

Mi canción favorita me asalta, con una letra que me martillea. Hoy iba en el coche y la escuché después de mucho tiempo, años sin sentir como penetraba como cuchillo ardiendo en mantequilla. I’m not living, I’m just killing time. No se porqué es todo así. No entiendo nada, no entiendo qué voy haciendo mal para tener los premios de los días en los que el mundo se me echa encima y apenas puedo levantar una pulgada. No entiendo cómo voy tropezándome sin saber dónde tropiezo, no entiendo los silencios sin saber porqué existen los silencios, no entiendo nada...y las mañanas suelen despertarme con un desánimo que no acaba de desaparecer. Un desánimo teñido de tristeza por perder rastros de ángeles en los días que surcan mi espíritu como rastrillos desgarradores. No entiendo nada y el no entender me hunde un poco en esta espira de extrañeza.

Dónde están las ilusiones si lo que te ilusiona lo pierdes sin querer, sin darte cuenta.

Radiohead me acuna con lágrimas de colores.

Todo lo que escribo es digno de ser tirado a una papelera. No soy bueno en nada...salvo en lamentarme. Y eso no es ser bueno, es ser un inutil a la hora de mirar un amanecer.

Echo de menos áticos encantados.

Shakespeare, Love and Calls

Frío

Frío

Me cago en todo...esto es un horror. Este frío me hace crujir los huesos del alma.

- Me puedes dar tal información

- Aquí la tienes

Joder, ¡que difícil es todo!, joder lo que duele, hostias.

“No hay nada sobre la tierra que tienda con tanta fuerza a la belleza y se embellezca con mayor facilidad que el alma... Por eso muy pocas almas resisten en la tierra a un alma que se entrega a la belleza”.

A veces creo que mi alma no se resiste a sí misma.

Escucho Frío, versión secretos, soy un juguete de la desilusión...

Y soy tan fácil de consolar...

Inside of love

Es tremendo como me sorprenden pensamientos constantes. Doblo la esquina de mis minutos y aparecen allí, sin avisar, esperando encontrarme, porque saben que no están fuera. Es tremendo como las sensaciones de Musa y Pergúmeno están todos los días circulando por los vadenes del sentimiento.

Es tremendo, que escuche Inside of Love de Nada Surf y su belleza me deje paralizado...sin saber cómo compartirla...

Es tremendo estar así...

Shakespeare, Love and Calls

Fortuna no siempre es buena suerte

Fortuna no siempre es buena suerte

La realidad se encarga de darme de bruces  una vez más. Estoy hasta las narices de esta sensación, yo ya no se qué pasa a mi alrededor para que provoque en mí tanta sensación de vacío. No sé qué hago para equivocarme o no se si me equivoco o si la sensación en los demás es que me equivoco y yo, simplemente, no lo veo.

Yo no sé dónde estoy,…y recuerdo una letra de danza invisible…

 

LABERINTO DE FORTUNA

Tengo un amigo perdido en una calle sin salida

Y otro que antes de entrar huyó y nadie se imagina dónde está

Yo no se dónde estoy, ¿quién me puede ayudar?

Nadie me puede ayudar

La suerte es un caballo, y yo voy a apostar por mí

A las siete, a las seis, a las cinco, cuatro, tres, dos, una

Laberinto de fortuna, salida ninguna

Hombres de buena fortuna, ¿qué fortuna?

Y si no estás aquí, ¿que suerte hay en la tierra para mí?

Concédeme la posibilidad, tal vez una caricia bastaría

Yo no se dónde estoy, ¿quién me puede ayudar?,

la noche es el camino hacia la luna

¿Qué fortuna?

Laberinto de fortuna, salida ninguna

Hombres de buena fortuna

¿qué suerte hay en la tierra para mí?

Laberinto de fortuna, salida ninguna

Hombres de buena fortuna, ¿qué fortuna, qué fortuna?

 

Joder, qué mierda.

Laismos…loismos…creo que me quedaré en el alero…recuerdo que siempre pensé de mí que era un fraude. Otra vez vuelve esa idea.

Creo que no aprendo, creo que duelen estos días.

Shakespeare, Love and Calls