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Notas de Mr. Kite

Preguntas, ¿y?

Preguntas, ¿y?

Me pregunto,

 

¿Interesará a alguien este blog que a veces es tremendamente patético?

¿Lo leerá alguien?

¿Por qué lo escribo?

¿Tiene sentido todo esto, este blog, esta entrada, estas preguntas?

¿Qué pretendo escribiendo?

¿Por qué me encuentro más perdido que hace 4 meses?

¿Por qué no oir esdrújulas hacen que las palabras llanas y graves sean tan anodinas?

¿Es absolutamente estúpido escribir y escribir?

¿Alguien tiene respuestas a las preguntas?

¿Alguien puede sacarme de este tipo de espirales?

 

SIN SENTIDO

Navegar, sin el viento a favor

besar, sin la humedad en los labios

pensar, sin la lógica de la razón

andar, sin destino en el camino

 

Mirar, sin la imagen que deseas

desear, sin el deseo que amabas

buscar, sin el rastro de una estela

viajar, sin las marcas en un mapa

 

Verbos sin objeto que agarrar

días que consumes sin sentido

vulcano consumiendo tu metal

por forjar espadas de convictos

que amenacen un saludo de mujer

la que vino a sacarte de aquel lodo

sucio, gris, maloliente y bien mohino

fango antiguo que olvidaste de algún modo

al tocar su mano, observando otro destino.

 

No hay mucho sentido en este mundo. ¿Verdad?

 

Shakespeare, Love and Calls

 

TANGO 5 - ESTROFA CUARTA– Parte 1 de la letra del segundo deseo

TANGO 5 - ESTROFA CUARTA– Parte 1 de la letra del segundo deseo

ESTROFA CUARTA – LETRA DEL SEGUNDO DESEO

 

A la mañana siguiente Gari se preparó para un día más en la oficina del Ministerio de Igualdad. Su puesto en la subsecretaría de política social le reportaba una extraña sensación de inutilidad. Y entre igualdad e inutilidad iba pasando las horas del buen asalariado que no cree en lo que hace. A fin de cuentas se veía igual de inútil que todos sus compañeros lo cual le hacía verse como un elemento perfectamente integrado en su puesto.

Gari venía del antiguo Ministerio de Asuntos Sociales y cuando tocó la creación de ese ministerio orwelliano de Igualdad a é le tocó mudarse. Puestos a elegir él prefería un puesto en el de Trabajo y así lo solicitó. Sabía que quedaba un puesto libre que le venía como anillo al dedo, pero su Jefa en el Ministerio de Asuntos Sociales confiaba tanto en él que cuando la nombraron adjunta a la Secretaría de Política Social Igualitaria en Situaciones Desfavorecidas por Comportamientos Asimétricos de Género –así se llamaba la subsecretaría- pensó que no podía prescindir de Gari Sandance. Al fin y al cabo era él el que trabajaba y ella la que figuraba.

Y así, Gari andaba harto tanto del ministerio como de su jefa. Las políticas desarrolladas en la secretaría eran tremendamente vacías, tan vacías como largo el nombre del departamento, incoherentes entre sí y que obedecían más a un esfuerzo de buena voluntad basado en un atavismo de galantería propia del machismo histórico que a una realidad. Y es que semejante nombre ya había acabado con el esfuerzo imaginativo de esa parte del ministerio. Demasiado habían hecho creando una subsecretaría y un nombre para la misma como para llevar a cabo una labor con sentido. El sentido se agotó en el departamento en el mismo momento que se creó y desde entonces no hacían nada que obedeciera a ninguna necesidad real.

Ahora tenía un proyecto para desarrollar una propuesta de ley por la cual los deportes femeninos tuvieran la misma publicidad que los masculinos. La ministra decía que el fútbol femenino no se veía debido a una tradición machista del deporte…y Gari tenía la incierta fortuna de pensarse como podría legislarse al respecto. Lo cual le llevaba por el camino de la amargura, eso el día que estaba más suave. Lo habitual es que se lo llevaran los demonios. Además Gari  era un gran aficionado al fútbol y cuando veía un partido femenino le resultaba tan interesante como ver una carrera de saltamontes.

Al revés...

Al revés...

Curioso, me levanto con ganas de escribir pero no tengo tiempo. Maldita manía de ir contracorriente...

 

 

Aire...

Aire...

Ando perdido con la lectura, estoy un poco picoteando de allí para allá, con los comics con más presencia que los libros “respetados”. Si bien para mí tan respetable es un buen comic, o tebeo, como una buena novela.

Con la música estoy también picoteando, pero bueno, el disco de los Braverys es magnífico y el de The National es un acierto. Música intimista la de High Violets. Me gusta. A la vez el tiempo otoñal está empezando a tener timidez y le deja paso al invierno.

Y lo que pasa es que no sé qué escribir…noto cierto agotamiento. No tengo ideas porque estoy encadenado a ideas fijas que no se van. Y yo no hago nada porque se queden, pero no se van. Debe gustarles que me levante todas las mañanas igual.

Levante o poniente, de donde viene y a donde va el aire. Así andamos…Aire elemental…warcraft…hace frío. Recuerdo que las esdrújulas funcionaban como manta para que el entorno fuera más cálido.

Llega el invierno…

Sin saber...

Sin saber...

No sé ni qué decir, cuanto menos qué escribir.

LA ESPERA

Cansado de no saber nada

me quedé esperando en un portal

en un porche, desvencijado zaguán

de mi impaciencia ya desvencijada,

albergue de mi ansia sin igual.

...

Gari Sandance

El día a día

El día a día

 

NO ME CUENTES

 

Si echar de menos es correr

mirar hacia otro lado

o tal vez...

suspirar por el vacio

que te queda en el rellano.

Si echar de menos es pensar

que no existe lo pasado

o tal vez...

sentirte en el estío

del feliz que queda aislado.

Si echar de menos me lo cuentas

con palabras desechadas

de los cuentos de tu mente

de la historia malgastada.

No me cuentes más tus cuentos

ni me inventes mil historias

que ya esquilmo mis sonrisas

y padezco los lamentos

por subirme en una noria

y bajarme por decreto

asombrado y de esta guisa,

entre lágrimas maltrecho.

 

Shakespeare, Love and Calls

El Lodo del tiempo - 2 -

El Lodo del tiempo - 2 -

Hoy toca una nueva entrega de Maxi en la Europa de principios de siglo XX...echo de menos a quien le gustó.

 

     Tras ese primer contacto en el andén de la estación Oeste,  el resto fue más normal, salvo algún que otro comentario. Era media tarde y se entretuvo contándome los preparativos que había en casa para la comida de Navidad. Comeríamos pavo, como a mi me gustaba. Todo debía estar como a mi me gustaba, al menos eso decían mama y Olga. También estarían Otto -el marido de Olga- y la tía Fedra que siempre pasaba las navidades con nosotros, olvidando por unos días su casa en Landstadt y sus idas y venidas por los hospitales buscando algún enfermo a quien obsequiar sus tartas, tartas que por otra parte nosotros solo veíamos y saboreábamos en contadas ocasiones.

     De Otto puedo decir que nunca me pareció estar a la altura de mi queridísima hermana. Era un tipo de esos que van por el mundo subidos en un pedestal y acicalándose el bigote, porque suelen llevar la última moda en estética y por aquella fechas eran los finos bigotes que personalmente me horrorizaban pero que a mi hermana debían fascinarla. Se conocieron a principios del 15 y mi hermana cayó enseguida en las redes de ese rufián. Era horrible ver a mi hermana mayor babeando cada vez que se mencionaba a Otto. Siempre la había admirado por su sentido común, pero en aquellas fechas observé algo nuevo en ella, además de ser mi hermana era una mujer, y con el tiempo me fui dando cuenta de lo que eso significaba.

     Otto era hijo de general y cuando conoció a mi hermana era un teniente con ¡22 años!; enseguida pensé que siendo hijo de general podías ser teniente incluso antes de alcanzar la pubertad, con lo que no tenía ningún mérito lo del tal Otto. Además, en cuanto intercambié con el las primeras palabras supe que perderíamos la guerra, esa guerra por la que yo y unos cuantos como yo habíamos abandonado la universidad y nos estábamos destrozando el cuerpo y la mente a cientos de kilómetros de casa. Mientras, el tal Otto no había pisado jamás una trinchera.

     Redes de distribución de material, de eso decía que se encargaba, "muy importante" apuntillaba siempre, "sin nosotros se derrumbarían todos nuestros ejércitos en combate". Nunca le dije que había visto como un soldado moría encogido por el frío sin una manta que le aliviase el sufrimiento. Redes de distribución de material. ¿Qué le había pasado a mi hermana?; se casaron dos años después, cuando fue posible ir a la iglesia sin que mi hermana se derrumbase de felicidad al decir "si quiero". Fue una bonita boda considerando que estábamos en guerra, pero mi familia siempre supo organizar un compromiso social. Cuando todos los burgueses se morían por un título nobiliario, mi padre se moría por ser un burgués, mejor dicho, el burgués, no quería acceder a ninguna clase de título, prefería ocuparse exclusivamente de sus negocios y de rodearse de una camarilla de otros como él, y de esos nobles a los que todos envidiaban. Siempre decía que es mejor tener un amigo duque que serlo uno mismo. El tiempo le dio la razón, pero yo no tuve la paciencia del tiempo.

Mientras Olga trataba de mantenerme distraído comentándome los preparativos de casa, yo me entretenía buscando un cigarrillo en un bolsillo que no acertaba a encontrar, pasé así un rato hasta que me di cuenta de que no llevaba la guerrera y de que el tabaco lo tenía guardado en la maleta.

     - Mama está encantadora con Otto,-dijo Olga-, el otro día se fueron los dos a montar a caballo por el bosque.

     - Y tú, ¿no fuiste? - pregunté de un modo mecánico, ¿dónde iba a ir Olga sin su Otto?, me decía mientras inmediatamente surgía la duda de si no tendría celos de ese ser pretencioso.

     - No. Necesitaba estar sola, además montar a caballo nunca me resultó excesivamente agradable -mentía, mentía y además sabía que me daba cuenta. Recuerdo que era capaz de perderse un estreno en el Burgtheater para descansar por la noche y estar en forma la mañana siguiente para cabalgar. ¿Qué pasaba?

     - Si no recuerdo mal, me obligaste a aprender a montar cuando lo único que quería era jugar en el embalse. Un embalse precioso por cierto.

     - Bueno, eso era hace mucho tiempo, cuando era joven.

     - Nunca pensé que te fueras a considerar una anciana a los veintiséis años, -la verdad es que hacía poco tiempo había visto verdaderos ancianos con apenas veinte años, pero mi hermana no había visto morir a sus amigos. Ella era fuerte, salvo cuando babeaba. Entonces me di cuenta, había dejado de babear, pero se veía unida a un estúpido presuntuoso y eso la dejaba desconcertada. Por fin había visto lo que había detrás del bigote, y lo que vio no era tan atractivo como ella esperaba. Lo único que pudo encontrar detrás fue el deseo de llevar el bigote, y eso, conociendo a mi hermana, le resultó algo más que decepcionante. Sabía que algún día se daría cuenta, solo me preocupaba que fuese demasiado tarde.

     De momento todo quedó en unas palabras intercambiadas y en una reflexión que ya me resultaba familiar. Olga volvió a hablarme de lo bonita que estaba la casa mientras que avanzábamos por la estación y nos dirigíamos a coger un coche que nos llevase a la afueras, a la casita de las afueras, mi padre era todo un burgués y yo no tenía ganas en esos momentos de pensar en lo bueno o malo de ello. Empezaba sentir el cansancio del viaje, y mis deseos iban desapareciendo para resumirse en uno que tuviese cuatro patas y un buen colchón. Dormir sobre tierra es una idea acogedora cuando se llevan más de treinta horas despierto, pero por unos días eso quedaba atrás. La proximidad de un lecho suave y confortable hacía que mis ansias de pasear por los pasillos de la Universidad de Viena buscando a aquel joven entusiasta que años antes había pensado, reído, discutido, e incluso amado entre sus paredes, quedasen pospuestos para un momento que le resultase menos doloroso a mis músculos magullados. 

     Mientras Olga trataba de mantenerme distraído comentándome los preparativos de casa, yo me entretenía buscando un cigarrillo en un bolsillo que no acertaba a encontrar, pasé así un rato hasta que me di cuenta de que no llevaba la guerrera y de que el tabaco lo tenía guardado en la maleta.

     - Mama está encantadora con Otto,-dijo Olga-, el otro día se fueron los dos a montar a caballo por el bosque.

     - Y tú, ¿no fuiste? - pregunté de un modo mecánico, ¿dónde iba a ir Olga sin su Otto?, me decía mientras inmediatamente surgía la duda de si no tendría celos de ese ser pretencioso.

     - No. Necesitaba estar sola, además montar a caballo nunca me resultó excesivamente agradable -mentía, mentía y además sabía que me daba cuenta. Recuerdo que era capaz de perderse un estreno en el Burgtheater para descansar por la noche y estar en forma la mañana siguiente para cabalgar. ¿Qué pasaba?

     - Si no recuerdo mal, me obligaste a aprender a montar cuando lo único que quería era jugar en el embalse. Un embalse precioso por cierto.

     - Bueno, eso era hace mucho tiempo, cuando era joven.

     - Nunca pensé que te fueras a considerar una anciana a los veintiséis años, -la verdad es que hacía poco tiempo había visto verdaderos ancianos con apenas veinte años, pero mi hermana no había visto morir a sus amigos. Ella era fuerte, salvo cuando babeaba. Entonces me di cuenta, había dejado de babear, pero se veía unida a un estúpido presuntuoso y eso la dejaba desconcertada. Por fin había visto lo que había detrás del bigote, y lo que vio no era tan atractivo como ella esperaba. Lo único que pudo encontrar detrás fue el deseo de llevar el bigote, y eso, conociendo a mi hermana, le resultó algo más que decepcionante. Sabía que algún día se daría cuenta, solo me preocupaba que fuese demasiado tarde.

     De momento todo quedó en unas palabras intercambiadas y en una reflexión que ya me resultaba familiar. Olga volvió a hablarme de lo bonita que estaba la casa mientras que avanzábamos por la estación y nos dirigíamos a coger un coche que nos llevase a la afueras, a la casita de las afueras, mi padre era todo un burgués y yo no tenía ganas en esos momentos de pensar en lo bueno o malo de ello. Empezaba sentir el cansancio del viaje, y mis deseos iban desapareciendo para resumirse en uno que tuviese cuatro patas y un buen colchón. Dormir sobre tierra es una idea acogedora cuando se llevan más de treinta horas despierto, pero por unos días eso quedaba atrás. La proximidad de un lecho suave y confortable hacía que mis ansias de pasear por los pasillos de la Universidad de Viena buscando a aquel joven entusiasta que años antes había pensado, reído, discutido, e incluso amado entre sus paredes, quedasen pospuestos para un momento que le resultase menos doloroso a mis músculos magullados.

TANGO 4 - ESTROFA TERCERA – Parte 3 de la letra del primer deseo

TANGO 4 - ESTROFA TERCERA – Parte 3 de la letra del primer deseo

ESTROFA TERCERA – LETRA DEL PRIMER DESEO

Al subir a su apartamento con un sentimiento alicaído un tanto inexplicable, empezó a pensar en qué había pasado para estar así, y descubrió poco a poco la naturaleza de su primer deseo. Mientras le daba vueltas cogió su bandoneón y empezó a tararear a ritmo de un tango mezcla de bolero el tema La Copa Rota. Esta canción siempre le sonó a tango por la letra, le encantaba la versión de Los Rodríguez, pese a que la canción fuera original de un tal Benito de Jesús del cual Gari no tenía ni idea de quién era. Pero conocía la versión del argentino Calamaro, y esa forma del arrabal de cantarla. Esa noche Gari cambió la letra de la canción y le puso una suya que decía así:

 

Con la vida desusada

y los labios ya maltrechos

por tanta palabra ajada

en el vado de mi arcén.

Esto no es como si nada

pues me encuentro bien deshecho

por el saludo de aquella

que me miró con desdén

Los lamentos que me quedan

Se me escapan de los dedos

Y se vuelven a mi boca

En un loco frenesí

Quiero mesar tus cabellos

Para que sientas el celo

De las palabras que sueltas

Por tus labios de rubí.

 

Los labios de rubí eran los de Livia, cuando la vió en la escalera así los llevaba, debía venir de un congreso, iba preciosa. Y los cabellos eran los hilos dorados que contempló en la escalera. Y así, con esta cantinela Gari se fue acunando mientras empezaba a contemplar en todo su tamaño el deseo que se le venía encima, y se fue durmiendo en una mezcla de miedo y felicidad que apenas nadie en este mundo podría comprender, cuanto menos explicar.

Esa noche fue inquieta, la pasó soñando con Livia en situaciones extrañas, como es normal en los sueños. El desarrollo onírico de las horas nocturnas le condujo a una sensación de cansancio fuera de lo habitual en la mañana. Sin saber qué pasaba por su cabeza sabía que algo le estaba encorsetando los pensamientos, la mente la tenía fija en un rostro, el de Livia, y no podía encontrar un remedio a ello…y tampoco quería encontrarlo.

 

Tango 3 - ESTROFA SEGUNDA – Parte 2 de la letra del primer deseo

Tango 3 - ESTROFA SEGUNDA – Parte 2 de la letra del primer deseo

ESTROFA SEGUNDA - LETRA DEL PRIMER DESEO

Estos planes tan ambiguos unidos a un horario implacable de 8 a 3 hacían que no hubiera rutina de escalera salvo con alguno de los vecinos jubilados que pasaban el día del piso a la calle a contemplar una nueva obra o un nuevo socavón, y de allí nuevamente al piso a criticar el mundo desde esa ventana a lo ajeno, esa puerta a otros universos, que era la televisión.

De ahí que apenas se hubiera fijado en Livia, en realidad nunca se la había encontrado pues, de haberlo hecho, habría reparado sin duda en ella. Un rostro angelical torneado por un cabello rubio daban vida a una sonrisa más propia de un universo construido en un solar de belleza que de un ser terrenal. Su cuerpo era sencillamente perfecto, al menos a los ojos de Gari, y probablemente a los de cualquiera. Livia era simplemente un ser tan único en su belleza que cualquiera quedaría embobado contemplándola durante horas. Así se hubiera quedado ese día Gari, horas, días y puede que eras cosmogónicas usando el tiempo en contemplar la persona más bella que había visto jamás. Pero hasta ese día solo tenía constancia de un nombre de familia romana que se alojaba en el edificio.

Cuando se cruzó con ella Gari solo pudo decir “uh…hola”, y ella respondió con el rostro rígido y con una mueca de sonrisa con otro “hola” más seco y con mayor aplomo que el de un terrible burócrata firmando una sentencia de muerte. Gari intentó disimular cierta indiferencia mientras ella proseguía su camino escaleras arriba. El valor de ese saludo Gari no podía saberlo, pero sí pensó que era más un “no te me acerques más” que un “me gusta saludarte”. Y Gari se sintió triste.

 

 

A la espera de tango 3

A la espera de tango 3

Unos versos que no son de Tango sino de tener, de Tango están pendientes varias partes. Estos versos que tienen el aire del tango, el tango que habla de lo que no se tiene, la tierra que abandonaste, la plata que te es esquiva o la piva que te dejó por desdén. Grande, grande, el sentimiento del tango.

 

TENGO

 

Tengo el fondo reventado,

los sentidos bien deshechos,

todo deseo aturdido,

y una pequeña vasija

con mi espíritu maltrecho.

 

Tengo días que se pasan

y en todos sufro el desprecio

de los que fueron felices.

Entregado a la manija

de sentirme todo un necio.

 

Tengo el ánimo torcido

por sentir la cruel derrota

de quien prueba los designios

de una paz que me fue ingrata

al marchar con mi alma rota.

 

Tengo, tengo, ya no sé

Por tener no tengo nada

No tengo ni sus palabras

Ni siquiera sus quejíos

Ni un solitario de estío

Ni unas cartas ya marcadas.

No me quedan más que huellas

En un asfalto olvidado

Unos lamentos que quedan

De los recuerdos quemados.

Y la siguiente parte de Tango para el siguiente post...

Shakespeare, Love and Calls

 

 

Gas Natural, gilipollas.

Gas Natural, gilipollas.

Pongo la tele y veo un anuncio que empieza diciendo:

"En gas natural sabemos donde se genera la felicidad"

Y solo se me ocurre una cosa, "vete a tomar por culo, hijo de puta", dedicado a Gas Natural y al creativo del anuncio. Me parece más respetable eticamente el gas natural de la foto que el del anuncio con esa frase.

No teneis ni puta idea de lo que es la felicidad y os permtis el lujo de presumir de ello en un anuncio. Gilipollas. La felicidad es un patrimonio individual. Al creativo que le den por culo. Joder. Mierda de marketing.

 

TANGO - 2 - ESTROFA PRIMERA – Parte 1 de la letra del primer deseo

TANGO - 2 - ESTROFA PRIMERA – Parte 1 de la letra del primer deseo

ESTROFA PRIMERA – LETRA DEL PRIMER DESEO

Un día Gari se topó en el rellano de su escalera con Livia Solil, Liv para los amigos entre los cuales no estaba Gari. Una vecina en la que apenas había reparado debido a la buena o mala fortuna que suponían sus horarios, una incompatibilidad temporal para cruzarse en el rellano de la rutina diaria. Ella trabajaba de intérprete para una agencia de traductores, y sus idas y venidas estaban sujetas al azar del siguiente congreso y de la siguiente ciudad donde fuera mandada por la agencia.  Su nombre, Livia, siempre le atrajo a Gari, le resultó curioso la primera vez que lo vio en el buzón. Sonaba romano, pero claro es que era de ascendencia italiana. De eso se enteraría más tarde.

Gari por su parte tampoco tenía un nombre muy normal. Se lo pusieron sus padres después de una sesión de cine antiguo en una sala madrileña, de esas de arte y ensayo. Después de ver Solo ante el Peligro sus padres debieron tener una sesión de sexo y él fue el resultado. Decidieron el nombre por la película, en ese momento no sabían que la soledad ante el día a día iba a ser algo demasiado habitual durante un tiempo. Gari, con i latina, eso sí, que para eso era español. Era evidente que si hubiera sido niña se habría llamado Gracia.

Aparte de esa extravagancia en el nombre, Gari era un gris funcionario, disfrutaba de unas horas todas las tardes para ver cine en casa, tomar cervezas con los amigos o disfrutar de una cena en la compañía que tocara. Y la compañía a veces era buena y otras no tanto. Básicamente dependía de si la cena era con buen vino o con cerveza. Las sensaciones eran distintas, y prácticamente el sexo también. Gari se había convertido en un friki del vino, bueno, del vino y de muchas otras cosas más. Y siempre tenía a mano una dotación de 10 o 12 botellas de buen tinto y otras tantas de blanco, bien fresco, que era el que más solía gustar a las mujeres poco avezadas en el placer de esa bebida tan tradicional y tan moderna a la vez.

TANGO - INTRO

TANGO - INTRO

Primera parte del cuento TANGO. Autor Mr. Kite...o sea que mejor tirarlo o, más fácil, simplemente no leerlo.

 

INTRO – INSTRUMENTAL

Gari Sandance tenía un bandoneón y tres o cuatro deseos desconocidos en este mundo. El bandoneón le servía para pasar las noches a ritmo de tango sin pensar en sus deseos. Ese ritmo de tango le evadía por las noches y conseguía que sus deseos fueran algo transparente, y así pasaba la vida siendo apenas consciente de los recovecos incómodos que su alma podía albergar.

Siendo así, la realidad era que sus deseos no se le habían presentado de frente. No habían acreditado su necesidad de ser cumplidos. Eran deseos perdidos entre las páginas del libro que era la vida de Gari. Y el bandoneón sonaba de vez en cuando en la sala que era su dormitorio, interpretando una melodía porteña mientras que Gari intentaba entonar unos versos en lunfardo, se le ocurría que así podía sentirse más argentino. Porque ser argentino era lo que más deseaba Gari al tocar su bandoneón.

El caso es que su vida no daba para un tango pues sin deseos conocidos pocas decepciones se te pueden presentar. Y además tampoco tocaba bien el bandoneón. Le enseñó un amigo uruguayo que coincidió con él en la universidad. Se llevaba a las chicas de calle cuando había alguna fiesta y Gari pensó que quizás un paso para ser un triunfador sería aprender como se desgrana un tango a golpe de bandoneón. Se equivocó, pero a cambio quedó prendado por la música porteña.

El lodo del tiempo - 1 -

El lodo del tiempo - 1 -

Hace mucho tiempo escribí parte de lo que quería fuera un relato largo, junto con un amigo. Alguien me dijo que lo pusiera...pero me lo iba a revisar antes por aquello de la ortografía. No me lo revisaron. Me quedé esperando nada. En una postura típica mía. Y a fuerza de esperar, desesperé.

Estos son esos trozos que no se volvieron nada...

 

PRIMERAS LLUVIAS

Llevábamos meses esperando el traslado pero la orden no llegaba. Era invierno, y tras haber disfrutado de unos días del permiso de Navidad me di cuenta de que eso ya no importaba, estaba de nuevo impregnado de tierra, encerrado en un túnel de  desolación. No había más que alzar la vista sobre la trinchera para observar un campo de muerte. Y seguíamos esperando. La última ofensiva considerable fue hace..., hace mucho y la verdad es que ya no teníamos el ímpetu que nos llevó a alistarnos hace unos cuatro años, el ímpetu se nos había quedado esparcido en la tierra, con los compañeros caídos, con los pueblos quemados, mientras que nuestro universo había quedado ostensiblemente reducido al sabor del barro y a la espera del sonido de un silbato que nos indicase un nuevo avance, quizás el último, y todo acabaría. Pero eso tampoco llegaba y mientras tanto habían pasado ya varios meses, varios meses en los que el movimiento se había convertido en un recuerdo, varios meses en los que la pasividad física incitaba a la actividad mental, y quizás lo peor que puede hacer un soldado es pensar, a los mandos les gustaría que no pensásemos, así les sería más fácil todo, pero cuando se pasan decenas de días sin apenas ejercicio, entonces piensas, te haces preguntas y es cuando el asunto se complica. Y esos pensamientos ya no te abandonan.

 

DE PERMISO

La Navidad del 17 la pasé en casa, fue un permiso de una semana, una semana en que puse en orden todas las ideas que habían ido surgiendo meses antes en las trincheras de Macedonia, en un frente estabilizado desde hacía tiempo. Desde principios del verano no había vuelto a ver a mis padres y a mis dos hermanas, ellos no habían cambiado, yo si.

Al llegar a Viena, mi hermana mayor Olga, fue a esperarme a la estación, siempre preocupada por su pequeño hermano Maximillian, Maxi para la familia -salvo para mi padre, para él soy Maximillian-, Max para el resto. Olga era tres años mayor que yo pero hacía que me sintiera como un niño indefenso ante las maldades del mundo. Acababa de venir del frente pero no importaba, Olga tendría la misma actitud y yo estaba complaciente así que la dejaría actuar, ya se cansaría, o quizás ya me cansaría yo. Sin embargo cuando me vio, no fue como yo esperaba, yo creía que me daría un beso y sin más dilación empezaría a preguntarme que tal estaba, como nos trataban, si comía bien, si pasaba frío..., pero no, sin mediar un saludo lo primero que hizo fue darme un abrazo que me dejó algo más que aturdido.

Nunca supe que intención había en ese abrazo, pero todavía no se me ha olvidado que en ese momento sentí que no era invierno, que la guerra no existía, que mi hermana no era mi hermana, y que yo no era su hermano, pero solo fue un instante. Fue un abrazo cálido, tan cálido que no parecía provenir de una hermana, inevitablemente tenía el matiz protector característico de Olga para con su hermano Maxi, pero además me pareció intuir que buscaba algo, no solo quería protegerme, quizás pensó que ya podía pedirme ayuda, ella a mi; luego entendí algo más de aquella sensación.

 

 

Tango, segundo.

En la entrada anterior hablé de "la copa rota" como si fuera de Los Rodríguez y como si fuera un tango. Pues bien, lo primero es falso, no es de los rodríguez ni de Calamaro. Es de un tal Benito de Jesús cantante y compositor portorriqueño.

En cuanto a lo de tango...está tocada en forma de bolero pero la temática y la interpretación arrabalera de Andrés Calamaro hace que pueda ser tomada como tal.

A mí todo esto me puede dar igual en mis entradas. Si estuviera en un foro de tangueros o tanguistas les escucharía e intentaría ser preciso. Pero no es el caso. Así que estimo y sentencio que La Copa Rota es un tango en este blog. Al menos la versión de los Rodríguez. Y más aún con la letra que el bueno del protagonista de Tango quiso poner posteriormente.

Y si alguien cree que pedir que te sirvan en la copa rota para sangrar gota a gota el veneno de su amor no es digno de tango que me lo diga y nos rompemos la nariz. Como muestra pongo la version rodriguezista de dicha pieza.

Gari Sandance, protagonista de Tango.

Tango usado

Tango usado

Cantar con música del tango de Los Rodríguez, Copa Rota

 

Parte del cuento TANGO, de Mr. Kite, alias Gari Sandance, alias...

 

Con la vida desusada

y los labios ya maltrechos

por tanta palabra ajada

en el vado de mi arcén.

Esto no es como si nada

pues me encuentro bien deshecho

por el saludo de aquella

que me miró con desdén

Los lamentos que me quedan

Se me escapan de los dedos

Y se vuelven a mi boca

En un loco frenesí

Quiero mesar tus cabellos

Para que sientas el celo

De las palabras que sueltas

Por tus labios de rubí.

 

Echo de menos a Shakespeare día tras día.

 

 

 

Razones en la consulta...

Razones en la consulta...

- Mr. Menos,dígame mil razones para sentirse derrotado.

- Bueno, doctor Froz, pues encontrarte con lo que te hace daño.

- ¿Qué más?

- Ya le he dicho las mil.

- Caramba...me sonó a una.

- Bueno, mil combinaciones distintas bajo una máscara de sonrisa y un cauce de tensión no resuelta y que nadie sabe cómo se resolverá. Mil veces encontrarte con lo que te duele ver alejarse, mil veces y mil millones de veces para llorar por aquello que tanto te duele no poseer.

- Vaya...sí suena convincente.

- Es doloroso, no sé si es convincente. Es lo que es.

- ¿Y qué espera?

- Tan solo una sonrisa.

Su diagnóstico es claro, usted...

 

en ese momento sonó el reloj de la consulta.

 

Mal...

Mal...

¿Puede ser que lo haga todo mal?

Eso sería perfección en la maldad, cosa que dudo. Dudo de tener algo perfecto.

Desolado

Desolado

Otra explosión nuclear...

En medio del finde...

En medio del finde...

En medio de un finde largo, me hablan de Henry James...y de escritoras.

Y le sigo dando vueltas a lo injusto de todo. Y tengo más papeles de la consulta del doctor Froz.

Estoy fuera...en medio de la nada, y con apenas dos minutos para escribir una palabras como estas que no van a ningún sitio. Me gustaría escribir algo más. No me gustan las decisiones tomadas.

 Echo de menos competir por ver quien tiene razón en la RAE.