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Notas de Mr. Kite

Doctor, pienso... ¿no soy normal?

Doctor, pienso... ¿no soy normal?

Me llega un correo de un amigo acerca del sentido de la vida. Lo leo y me agarro a mi melancolía porque lo que cuenta, leo que habla de balanzas y me pongo a pensar y pensar es lo que tiene…que en lo absoluto siempre tienes el partido perdido.

Pienso en muchos libros que he leído. Pienso en lo que me cuesta coger un libro de Shakespeare ahora y que me quedé colgado con La Tempestad encima de mi mesa. Pienso que me costará leerlo si acaso algún día decido acometerlo. Ahora no puedo. Pienso en miles de canciones que me hacen sentirme especial por escucharlas. También en la gente que me hace sentir especial y en como algunas miran a otro lado mientras el dolor se regodea por la tristeza que te atrapa cuando eso pasa. Pienso en Scott Fitzgerald y en lo mucho que le entiendo. Pienso en sus cuentos y en lo magnífico que es leerlo. Pienso en John, Paul, George y Ringo y en cómo le dieron una pizca de sentido a los minutos del día a día. Pienso muchas cosas en un mar de cansancio.

Sigo pensando…y joder.

Melancolía

Melancolía

Veo como Gary Sandance contempla un cuadro de Munch, Melancolía, y anota ciertas cosas en su libreta, de reojo leo...

 

Salta, corre, disloca tus cadenas
habla, ríe, destroza tus miserias
disfruta, sé feliz de feria en feria
fúndete con tus risas, sin tus penas.


Saborea la vida sin condena
olvida de tu faz la imagen seria
ya ves como el dolor va y se remedia
cuando huyes  de la que era tu condena

Que yo me alegraré de tus sonrisas
que aunque se que me duela tu silencio
y lágrimas escapen por no oirte
pensaré en arrullarte con la brisa
que brota del lamento y del aprecio.
Podría negarlo, ya ves, mentirte,
y esa mentira no sería más que al fin y al cabo
una forma de engarme a mí mismo, un menoscabo.

Shakespeare, Love and Calls

 

 

Lunes

Lunes

Lunes, nueva semana, frío, mucho frío, y una molestia en el oido remanente del dolor del finde.

Lunes, ultimo lunes de enero, todo el día lunes y ciento cincuenta diatribas se oyen por occidente. Por oriente tocan trompetas y entonan salmos. No hay forma.

Lunes, pies helados, invierno como todos los eneros del hemisferio norte.

Lunes de Egipto agitado y recuerdo gente que desea ir a Egipto. Gente especial.

Lunes sin sentido, uno más en la mochila del sinsentido que llevamos como equipaje. Sin ton ni son, sin querer, sin pensar, sin orden ni concierto. Otro lunes.

Tengo una canción golpeándome, abro la puerta y no hay nadie. Reminiscencias de Nacha Pop.

El madrid pierde y el Aleti también, realidad compensatoria.

Veo una imagen alusiva a los lunes, la pongo. A mi me sobra para toda la semana.

Debería comprarme el Cuarteto de Alejandría de Durrell, pero, una vez más, lo dejará para más adelante.

Lunes...otro más.

 

Letras de un sábado...

Letras de un sábado...

Me levanto el sábado con dolor de oído, este catarro no acaba de irse y ahora ataca por ahí. Me siento agotado mental y físicamente arrastrando un resfriado o gripe o catarro desde principios de año. El curro me tiene estresado por un lado y jodido por otro. Te encuentras con gente de todo tipo allá. Diablos y ángeles.

Conceder un sentido cosmogónico a las cosas hace que puedas relativizar todo bastante y, si bien yo suelo sacar dicha frase de vez en cuando, en realidad suelo ser bastante poco relativista. Problemas de la gente insegura, no relativizamos nuestro mundo. Creemos que el público está a nuestro alrededor para vigilarnos, creemos que han pagado entrada exclusivamente para ver si hacemos algo mal y señalarlo. Al fin y al cabo si han pagado entrada tienen derecho a ello. Pensamos eso y muchas más tonterías…

Pues no, ni han pagado entrada ni están pendientes de nosotros. Simplemente están.

Me duele el oído, mierda.

Estos días son tremendamente extraños…y empiezo a pensar que la extrañeza es rutina pues me veo en una rareza continuada desde hace un tiempo. Necesito tocar más la guitarra pero solo puedo hacerlo los fines de semana y tampoco tengo tiempo para mí en ese rato de algo más de 48 horas. El resto de la semana la paso de hotel y es poco reconfortante. Las paredes de la habitación se tornan frías cuando no sientes compañía cálida. Luego, a las 9, cerveza en la cafetería o en algún bar cercano, y a las 11 en la habitación de nuevo. Currar o navegar por internet o leer un poco. Y a dormir para despertar de nuevo en el hotel.

Recuerdo conversaciones con amigos acerca de vivir en un hotel en una ciudad como Tánger, o Alejandría. Inevitablemente me viene el recuerdo de Paul Bowles y el cielo protector. Tengo que pillar la película de Bertolucci. También recuerdo la tetralogia de Durrell, El Cuarteto de Alejandría, libros que tengo en la lista de lo interesante…lo tengo pendiente de adquirir, al menos el primero, Justine, para empezar la historia y ver qué tal. Lo he visto infinidad de veces y no lo he comprado aún...supongo que soy un errático espontaneo, o quizás, simplemente, no era consciente de que lo quería. De todas formas el erial castellano que hay debajo de Madrid no es Alejandría… afortunadamente, pues Madrid está más cerca.

Quizás lo mejor de la semana es la noticia del cambio de vida de alguien, ya referido en la anterior entrada de este blog…noticia tardía, impregnada del retraso del silencio. Pero buena noticia.

Cambió algo el día

Cambió algo el día

Alguien me cuenta que hace unos meses cambió su vida y ahora está "de puta madre". Alguien me alegra el día simplemente por ese detalle. Pues me comporta alegría el saber de su alegría.

Recuerdo a un poeta sevillano...y traigo un par de estrofas de uno de sus poemas...

 

Despierta ríes y al reír tus labios
inquietos me parecen
relámpagos de grana que serpean
sobre un cielo de nieve.

...

Despierta hablas y al hablar, vibrantes
tus palabras parecen
lluvia de perlas que en dorada copa
se derrama a torrentes.

 

Palabras vibrantes y risas, ¿alguien tiene mejor medicina?

Me alegraron el día por la alegría de alguien.

 

Shakespeare, Love and Calls

 

 

Oí decir

Oí decir

Jodido por todo lo que está pasando y con sensación de que se han aprovechado algunos personajes para herirme fuí a pasear por el solar de la melancolía, entre andamios de recuerdos y nostalgia, y andando oí a Gari Sandance, mientras estaba imbuido en la tristeza, soltar esto...

 

OI DECIR

No te vayas, prometía

Seré tu luz en cada instante.

 

Le oí decir

 

De tus caminos, tus viajes,

de las cuitas que tuvieras.

Si Quijote comportases,

yo seré tu Rocinante

 

Le oí decir.

 

No te vayas, suplicaba.

Guiaré tus pasos si te pierdes

 

Le oí decir

 

Cada empresa que acometas,

cada duda que te asalte,

yo estaré presto en tu ayuda,

yo estaré siempre acudiente.

 

Le oí decir

 

De tu alma delicada

me declaro cuidador

vigilante de tu estrella

deseando su esplendor

 

No te cuides en pensar

lo alejado que me echaste

que si alguna vez pudiera

ayudar a tu sonrisa

o al destierro de tus penas,

sin dudarlo, sin pensarlo,

a tu auxilio acudiría

para quitarte lo triste.

Pues ser feliz es ver tu arte.

 

Shakespeare, Love and Calls

No es fácil emigrar...

No es fácil emigrar...

Qué se puede hacer cuando te topas con mentirosos y mezquinos? ¿cuándo se aprovechan de un error para embriagarse de alegría causando dolor?

Nada...no se puede hacer nada. Es mentira lo de que el tiempo pone a la gente en su sitio. Es absolutamente mentira. La gente sin escrúpulos con comportamientos mezquinos son los que triunfan y rara vez son amonestados.

Me han dicho que el problema es que voy a pecho descubierto. Quizás me cueste ir de otra forma. Quizás el rincón de mi dolor es tan vulnerable que me hace estar lacerado continuamente.

Esto duele...un hombre no es un pájaro que emigra de forma estacional cada otoño para volver en primavera. Tenemos nuestros grilletes y algunos se encargan de añadir vinagre a las heridas que nos causan.

¿Cómo se tiene la cabeza fría?

¿Cómo se tiene la cabeza fría?

He recibido llamadas de apoyo...alguna ha faltado...alguna comunicación que hubiera ayudado a un pequeño ánimo. Mientras navego por este mar de cretinez, por esta sinrazón donde la sinceridad no es más que una palabra sin significado, intento descansar. Pero es dificil descansar en aguas procelosas.

Me dicen que sea frío, que me calme. Lo intento, pero es difícil. No sé si gritar -origen de mis males, al parecer- o llorar. Y entre la duda surgen las lágrimas de impotencia.

Joder...mierda.

Jodido...

Jodido...

Sin ganas de nada...

Buscando salidas...

Buscando salidas...

Reflexiono acerca de cómo salir de esta...necesito más cabeza fría. Ahora solo manda la sensación de dolor. Necesito reposarlo.

Muy hundido...

Muy hundido...

Creo que de nuevo es uno de los peores momentos que estoy pasando. Esta vez de otra naturaleza, pero horroroso.

No sé ni que escribir, me sorprende que exista gente en el mundo que maneja la mentira y los comportamientos mezquinos con la misma facilidad que un oso hormiguero engulle insectos. Sentirse mal...no tienen ni idea de lo que significa eso...y eso también me jode, que encima consigan hundirme hasta el punto en el que me ando.

Tocado...

Tocado...

...y hundido.

Just

Just...grabada en un rato, con mi acústica y el ordenador...necesito que el silencio no exista cuando el silencio duele. Viendo la calidad de la canción no sé yo si dedicarla, es muy regular, como mucho de lo que hago, Claro que si lo que cuenta es la intención...lo que me gustaria es que desaparecieran los silencios, y se la dedicaría a quien tenga la llave del silencio.

 

Hay días en que la luna se torna amarilla

Hay días en que la luz se esconde en una caja

Hay días en que el llanto se aguanta con muecas

Hay días en que las lágrimas desbordan los ríos

Hay días en que las palabras emocionan

Hay días en que las mismas palabras pasan indiferentes

Hay días en que no entiendo nada

Hay días en que es mejor no entender nada

Hay días en que el cristal disimula tu tristeza

Hay días en que la verdad la escondes

Hay días en que las emociones no están valoradas

Hay días en que no eres tú sino quien tú crees que debes ser

Hay días en que entierras los sentimientos

Hay dias en que te equivocas todo el día

Hay días en que echo de menos el ánimo y sus tildes y sus cuestiones y a Shakespeare...todos los días. Y me pregunto si le importa a alguien.

 

 

 

Something changed

Algo cambió...joder, sí, algo cambió. Así lo dicen...así.

 

Y resulta que te deja un poso eterno...

 

Echar de menos...

Echar de menos es una soledad acompañada.
Es cuando el amor no se ha ido pero el amado si.
Echar de menos es amar un pasado que no paso,
es recusar un presente que nos duele,
es no ver el futuro que nos invita.

Echar de menos es sentir que existe lo que no existe mas.
Echar de menos es el infierno de los que perdieron,
es el dolor de los que se quedaron atrás,
es el gusto de la muerte en la boca de los que se quedaron....

Solo una persona desea echar de menos: Aquella que nunca amo.
Y ese es el mayor de los sufrimientos: No tener a quien echar de menos pasar por la vida y no vivir.
El mayor sufrimiento es nunca haber sufrido!

Pablo Neruda - Echar de menos

 

Shakespeare, Love and Calls

 

De Borges

De Borges

¿Qué puedes decir cuando hay gente que ya dice lo que sientes?

Borges me trae las lágrimas a los ojos leyendo este poema...

 

Ausencia 

Habré de levantar la vasta vida
que aún ahora es tu espejo:
cada mañana habré de reconstruirla.
Desde que te alejaste,
cuántos lugares se han tornado vanos
y sin sentido, iguales
a luces en el día.


Tardes que fueron nicho de tu imagen,
músicas en que siempre me aguardabas,
palabras de aquel tiempo,
yo tendré que quebrarlas con mis manos.


¿En qué hondonada esconderé mi alma
para que no vea tu ausencia
que como un sol terrible, sin ocaso,
brilla definitiva y despiadada?


Tu ausencia me rodea
como la cuerda a la garganta,
el mar al que se hunde.

 

Shakespeare, Love and Calls

 

De locos...

De locos...

Estoy deseando lo que no sé que desear. Y en estas me ando perdido. O sea, como siempre.

LOCURA DIARIA

 Dicen que Andy Kauffman era un tipo extravagante que vivió como tal toda su vida. Por otro lado alguien me dijo una vez que los ganadores son los perdedores, aquellos que sienten su vida arponeada una y otra vez por una existencia sin sentido son los que ganan porque dedican su tiempo a buscar un sentido. Ganan los que sufren,...suena a frase cristiana. Pero no me acaba de quedar claro. ¿Dónde está la ganancia en una vida sufrida eternamente?...¿Prometeo sufría?, imagino que sí porque lo suyo era un castigo divino. Pero si era un castigo, entonces ¿dónde está la ganancia? Porque, además, Prometeo no podía sacar nada edificante de su castigo porque era eterno y no había posibilidad de reinserción, la única reinserción era la de su hígado regenerado eternamente.

Digo esto porque ahora no acabo de ver claro si alguien tiene que castigarnos por ser como somos o si no debemos ser lo qué somos y es mejor ser lo que dicen que somos. Y ese “lo que dicen” es lo que unos cuantos con cara de buena persona, actos de buena persona y palabras de buena persona, se encargan de trasmitirnos. Creo que todas esas buenas personas hacen una donación en Navidad, o van con sus hijos a que vean a los reyes de Oriente –todos sin connotación islámica por cierto, salvo el negro, y debe ser copto-. Esas buenas personas son aburridas pero reparten felicidad porque reparten inconsciencia. Reparten cerebros planos e ideas grises allá por dónde van. Son nuestros reyes con móviles nuevos cada año y una nueva sonrisa que nos tiende una mano plagada de buenos deseos.

Nunca he sabido muy bien si tenemos una labor trascendente. Yo creo que no, pero prefiero no pensar en ello porque si piensas mucho en ello puedes terminar por volverte loco y pedir la paz como un poseso mientras que el que te pinta las pancartas es el mismo que el que saca una plusvalía de las armas que vende. Y, ¿dónde está la plusvalía de las armas?, ¿es lícito ser socialista y belicista?...¿qué es lo lícito?

Tener crisis existenciales está mal visto porque nadie debe ser infeliz en el mundo que nos venden todos los días. Recuerdo a Huxley y veo que epsilones somos todos. Los alfas no existen salvo en el cine y llevan trajes y mallas de licra ajustada al cuerpo y reparten puñetazos entre saltos imposibles. Antes la licra la usaban los heavies horteras de los ochenta, pensando que así eran más varoniles. Pero solo eran más patéticos yendo así vestidos entre coches deportivos negros y rubias de bote con pelo cardado. Ahora sin embargo si vuelas o tienes poderes mutantes resulta que sí eres alguien porque el cine así lo ha vendido. Hemos pasado de la pasión del tebeo semanal a la paranoia de la película anual. Estamos en el suburbio de nuestros pensamientos, pero es que nuestros pensamientos ya no son nuestros porque si alguien se empeña podría hacernos creer que –como decía esa banda- dos mas dos son cinco y todos lo aceptaremos porque no hemos prestado suficiente atención a nuestro mundo.

Actualmente no queda casi nadie que piense entre la masa, todos los que piensan o están locos o dicen cosas raras que para el caso es lo mismo. Luego hay otros que dan conferencias en universidades de Estados Unidos y dicen que piensan mientras que en realidad es que simulan estar locos para parecer que piensan de verdad. Nos hemos vuelto una gran colectividad de sinsentido que es ordeñada día tras día por nosotros mismos en forma de sistema capitalista. Nos hemos dado un sistema tan bonito y perfecto que permite la divergencia porque la divergencia consume y el consumismo es beneficioso. Es tal la rueda de molino en la que andamos todos que por mucho que llueva y por mucho aire que haya, jamás saldrá fuera de su eje, jamás se desencajará porque nosotros mismos de forma espontánea e involuntaria no permitimos que se salga. Lo único que podemos hacer en contra de la rueda es sentarnos a mirarla. La inactividad. Pero eso es insostenible porque los deberes pueden más que nuestra voluntad. A la larga nos montamos otra vez en el engranaje y lo empujamos si es necesario, porque no queremos que la rueda se pare para nosotros sino solo para los demás.

Todos estamos montados..., y de forma habitual vivimos esperando una lluvia otoñal que lave nuestras conciencias. Al menos yo sigo esperando...

Podrán pasar mil años.

Podrán pasar mil años.

PODRÁN PASAR MIL AÑOS

 

Echar de menos...¿qué es?

 

¿qué es echar de menos?

¿murmurar en el silencio?

¿rebuscar en lo buscado?

¿intentar ser sonriente

cuando añoras lo pasado?

 

¿qué es echar de menos?

¿recordar cada palabra

que por ser fuerte

guardaste en la casaca

de lo antiguo y lo gastado?

 

¿qué es echar de menos?

¿albergar cierta esperanza

de que responda a cada verso

la que está silente en danza

por estar en lo callado?

 

Echar de menos es estar en este envite

lamentarse del momento

que te ofrece cada día

bien plagado de silencio

deseando en un momento

oir su voz en cada esquina

mientras ella bien al quite

se mantiene en el estruendo

del silencio que te abruma

del silencio que no olvida

lo que ansías en penumbra

a la luz de la porfía

que mantiene cada rasgo

de una lágrima cansina.

 

Shakespeare Love and Calls

 

Recordando

Recordando

Agotado...sin ganas de escribir. Joder, había días que era más fácil esto. Había días en que encontraba ayuda a hacer estos días más llevaderos...

 

Shakespeare, Love and Calls

 

 

Quieto

Hoy escribí y borré lo escrito...

Moscas humanas

Moscas humanas

Recupero uno de mis textos antiguos que, curiosamente, no pasa de moda...viene perfecto para estos días.

A veces nos quedamos pensando en todo lo que podría ser mejor de nuestras vidas y, por regla general, encontramos bastantes cosas que cambiaríamos. Pero nunca cambiamos nada, o casi nada. Porque cambiar es muy molesto, está lleno de inconvenientes que no acaban de ser ignorados pese a el supuesto acierto del cambio. Esos inconvenientes que existen y que, sobre todo, están en nuestra mente se convierten en meras especulaciones pues nunca sabemos si realmente están ahí fuera esperándonos porque nunca hacemos nada para cambiar. Estos inconvenientes son de naturaleza desconocida pero provocan grandes miedos y pocas esperanzas.

 Porque cambiar es muy difícil, cambiar es horrorosamente aterrador. Cambiar es un salto sin red... porque para red ya tenemos la que nos tiene atrapados todos los días, esa red que conocemos perfectamente y en la que vivimos segundo tras segundo, minuto tras minuto, día tras día. Y hasta hay momentos en que a veces ni siquiera sentimos su presencia ni su opresión.

La red es tan sutil como sólida. Tan invisible como tensa. Tan imperceptible como real. Es la red de nuestra vida atracada en el puerto de la estupidez, en el muelle de la rutina. Es la red en la que tenemos que estar porque todos nos dicen con mayúscula que tenemos que estar ahí. Es la red que te quita el oxígeno porque en esa red no es necesario respirar. Y mucho menos pensar. Pensar es tremendamente perjudicial si estás en la red sin disposición de salir de ella. Suele traer consecuencias desagradables. En la red lo que hay que hacer es lo que se ha dicho que hay que hacer durante siglos, o sea, nada.

No hay que hacer nada, ni siquiera tener voluntad de hacer, porque la red te lleva en volandas a hacer todo aquello que hacen todos y que se hace en todos los sitios. Lo que está bien si eres una persona como hay que ser. Y hasta si eres un poco díscolo la red tiene pensado un engranaje de desfogamiento que permite que algunos tontos nos creamos que conseguimos algo de oxígeno. Pero es mentira, ese oxígeno no es ni más ni menos que éter perfumado que nos adormece suavemente mientras pensamos que estamos escapando a las malas artes de la red universal.

También están los fuegos de artificio de la red. Aquellos para entretenernos. Y los hay de varios tipos, unos para idiotas integrales que se conforman con su idiotez, otros para idiotas que piensan que no lo son, otros para idiotas que no solo piensan que no son idiotas sino que son superiores a los idiotas, y otros para los que pese a su idiotez son capaces de ver algo fuera de la red. Al final todos jugamos, porque la red ha encontrado un juego para cada uno de nosotros. A veces es la constitución europea, otras el gran hermano, otras el matrimonio de un príncipe, otras un seminario sobre el Quijote. Todos tenemos nuestros juegos, y todos jugamos.

Y la red curiosamente no nos es muy ajena, porque la vamos configurando nosotros mismos día tras día. Nosotros nos hemos dado esta red de excrementos, producto de la vagancia que nos caracteriza. Nos hemos dado nuestro propio sistema para que la vida no sea más que una mera sucesión de hechos de dudosa valía pero que todos tenemos que pasar por ellos para ser bien considerados por nuestra familia, vecindario, trabajo, amistades. Ese círculo que luego nosotros también imponemos a los que nos rodean convirtiéndose todo en un perfecto reloj de engranajes engarzados hasta un punto sublime. Es el círculo en el que nos movemos cada día cuando nos levantamos y desde que venimos a nacer en esta miserable realidad a la que no renunciamos porque cambiar es algo pavoroso. Una realidad que solo peligra cuando eres un veinteañero, cuando te crees que puedes escapar a los formalismos tradicionales. Pero esa energía enseguida es encauzada perfectamente y pasados unos años te ves igual de gris que toda la mediocridad que odiabas.

Llevamos así siglos, y todo funciona con precisión absoluta. Todos morimos desde el momento en que nacemos porque entramos en la espiral de hacer lo que hay que hacer y poco a poco, cada vez que hacemos algo morimos un poco. Y así nos tiramos toda la vida.

 A mi me toca jugar dentro de un rato, lo que pasa es que empiezo a darme cuenta de que quieren que juegue a otros juegos que no van conmigo. Ahora mismo solo le pido a la red que recuerde qué clase de idiota que soy y me proponga los juegos que de verdad me gusten. Porque jugando a lo que te gusta se muere mejor.