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Notas de Mr. Kite

Sábado, por la mañana.

Sábado, por la mañana.

Hoy me he levantado y me he encontrado con que varias decenas de libros se habían caido de mis estanterías. Mi cuarto parecía como si hubiera sido registrado por una banda de agentes soviéticos buscando un documento donde aparecían los alias de los agentes americanos infiltrados en el KGB. Un desastre de libros y Cds -originales, eh- por el suelo. Scott Fitzgerald mezclado con Gil de Biedma, Henry Miller con discos de The Flaming Lips,...hoy me he levantado y he visto el revuelto que es mi vida donde todo acaba mezclado como en ese alud de estanterías volcadas.

La sensación de confusión hoy ha sido tremenda. El despertar ha sido una bofetada y mientras la digería me encontré con la avalancha de mi habitación. Conclusión, no he digerido la bofetada y el desorden literario musical que había por el suelo me ha parecido un guiño extraño a mis realidades mentales. Todo ello aderezado con la impotencia de ser incapaz de que mis manos sirvan de algo, de salvamentos, aunque fueran pequeños o puntuales. Con la impotencia de no saber ayudar aunque lo esté deseando con toda mis fuerzas.

Poco a poco se asienta en mi cabeza una idea supersticiosa -eres supersticioso me han dicho- de la vida, donde el destino se sienta a mirarnos y juega con el ritmo del tiempo, provoca casualidades, promueve circunstancias y logra construir un laberinto sin fácil salida. Y esa impresión se va consolidando y me imagino como hay alguien que se está riendo de mi. Además se da el hecho que yo no se jugar a este juego. No se medir los tiempos, me precipito y siempre tiendo a pensar que el mañana no existe, que el presente se va y que solo nos alimentamos del pasado. El destino, al contrario, vive del futuro y debe ser consciente de que mis errores del presente son las diversiones de su futuro.

La foto me da algo de mal rollo, pero empiezo a sentirme en un mal rollo con espiral. Y las soluciones a esto...las hay urgentes, inmediatas, a corto, medio y largo plazo. Como los depósitos dinerarios.

Hoy me he levantado encadenado con la sensación de que no hago nada bien, ni hacia mi ni hacia los demás. Soy incapaz de ayudar a quien lo necesita. Y tampoco se ayudarme a mi mismo. Parece que el tiempo de pensar está aquí. Quiero sentirme protegido. Pero si no soy capaz de proteger yo a nadie... qué puedo esperar.

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