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Notas de Mr. Kite

Musa y Pergúmeno. Pescando en los deseos.

Musa y Pergúmeno. Pescando en los deseos.

-          ¿Sabes algo de las lunas esta noche?

-          ¿Cómo? –Pergúmeno andaba pescando, imbuido en unos pensamientos que le llevaban a su tierra natal, las llanuras dacias.

-          ¿Pergúmeno?, no me escuchas

-          Sí, sí, perdona, estaba pescando, o intentándolo al menos. No te entendí lo de las lunas. ¿Estamos ya en junio?

-          No, pero este río tampoco transporta plata.

-          Visto así…¿me sugieres que hoy saldrán dos lunas?

-          No, solo te preguntaba si sabías algo de las lunas para esta noche.

-          Ah, pues no, no se nada. Supongo que Selene saldrá sola. Llevo mucho sin hablar con ella, últimamente solo tú consuelas mis lágrimas. Espero que Selene no tenga celos.

-          Los celos son algo propio de todos los que sienten la posesión como el sentido de la existencia Yo soy posesiva con mis deseos. ¿Tú tienes celos?

-          ¿Por mis deseos?

-          ¿Estás jugando con el lenguaje?

-          Bueno, ya sabes que no me gusta ser fácil.

-          Entonces es que eres celoso.

-          Por mis deseos, bueno, al fin y al cabo son míos.

-          ¿Has visto el tiempo en Atenas?

-          Ahora juegas tú.

-          Ya he visto que no quieres responder.

Pergúmeno se quedó mirando el río, no sabía qué decir muy bien cuando se sentía acorralado por Musa, ella solía tener razón cuando le dejaba sin palabras. El río fluía como sus pensamientos, sin saber muy bien si la corriente enfriaría sus deseos.

Musa le puso la mano en el hombro. Acercó sus labios al oído de Pergúmeno.

-          Anda, dame un beso y vayamos a Atenas.

 

 

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