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Notas de Mr. Kite

Tiempo...perdido

Tiempo...perdido

Un amigo me comenta que últimamente no anda sobrado de nada, ni de tiempo ni de pasta. Y reflexiono en la parte del tiempo. Y es verdad, nadie tiene tiempo de nada, apenas de sobrevivir. Y muchos, casi todos, son felices sobreviviendo. Luego unos cuantos ni lo son ni se lo preguntan. Y luego estamos los inadaptados gilipollas que ni somos felices ni nos ahorramos la pregunta. Nos planteamos constantemente porqué la realidad es como es y porqué hemos tenido que abrazarla irremisiblemente.

Pensando sobre el tiempo me doy cuenta de que, siendo un bien escaso, nos encargamos de hacerlo más escaso aún. En realidad es la vida, dice esa mayoría de inveterados bienpensanstes, anodinos y envejecidos supervivientes del gran hermano diario, en realidad es la vida la que te hace estar sin apenas minutos para pensar lo que merece la pena. Y a los idiotas como yo nos quedan los tiempos muertos, cuando te acuestas o cuando consigues unos minutos de escuchar música en soledad. Reflexionar con música tiene el inconveniente que no te centras en la música, y la ventaja que al menos reflexionas.

Y dónde metemos el tiempo que perdemos, qué hacemos para disponer de menos tiempo, para estar siempre con la ansiedad de correr para cubrir lo mínimo que debe ser cubierto. Para cumplir con las expectativas que otros han puesto en nosotros. Expectativas tan estúpidas como incuestionables. Expectativas que responden al axioma de “chico, la vida es así”, y que se vertebran en multitud de compromisos “normales” a los que tenemos que responder con nuestra mejor sonrisa y una disposición de ánimo agradable cuanto menos, y preferiblemente voluntariosa.

Y así vamos perdiendo el tiempo según crecemos. Cuando cobras tu primera nómina acabas de ejecutar la primera de las condenas del tiempo.  Acabas de asumir el compromiso laboral. Luego tienes pareja, y mandas a tomar por culo y vuelves a condenar tu tiempo. Luego te compras una casa, y más tiempo a la mierda. Si tienes familia entonces ya directamente tu almacén de tiempo es un mero recuerdo, puedes usarlo para echar la mierda generada por la rutina diaria. Esa mierda se acumula por toneladas y es más complicada de eliminar que los residuos nucleares. Pasamos por la vida con la basura que acumulamos a partir del momento en que asumimos compromisos, y nunca, o casi nunca, la eliminamos.

La basura de la adolescencia desaparece, básicamente porque disponemos de tiempo para eliminarla. Ese tiempo que luego perdemos. Cuando tenemos tiempo podemos pensar pero, quizás, pensar nos hace ser conscientes de lo poco libres que vamos a ser. Y eso es un riesgo complicado de asumir. Yo aún no lo he logrado.

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