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Notas de Mr. Kite

Lo que tenía que pasar

Lo que tenía que pasar

Hace mucho que no comento nada de fútbol en este balcón, y qué mejor momento que no esconderme ahora que la máquina futbolística blanca pasa por encima de mi equipo, bueno, mejor dicho de un equipo que viste como mi Aleti, se llama como mi Aleti y juega en el mismo estadio que mi Aleti. Pero no es mi Aleti.

Visto lo que hay y el desánimo, empezaré por algo insólito. Enhorabuena a los de Concha Espina. Mi antimadridismo no me pone vendas en los ojos, y mi hastío con mi equipo me hace inclinarme reconociendo que no hay forma de tener ilusión. Mi Aleti me agota, me aburre, me tiene hasta los huevos. Pero no es mi Aleti, en realidad es todo la basura que hay dentro.

En el derby...pues pasó lo que tenía que pasar. Goleada y a casita, otro año más, otro derby más, pese a que esa palabra ya carezca de sentido en estos encuentros. Y algunos dirán que la imagen del equipo rojiblanco fue buena en la primera parte, y que la mala suerte del penalti, y que tal y que cual. Zarandajas y excusas de individuos sin un mínimo de inteligencia crítica. El problema no fue el penalti o que nos quedáramos con diez, el problema es que este Aleti no está para nada.

Los problemas emanan desde la directiva, y de ahí llegan hasta el pobre Courtois que hace un penalti de libro. Entre medias, un montón de personajillos que no saben ni por asomo que significa ser del Aleti. Ni el dúo sacapuntas, ni Caminero –formado en la canterla merengue, o sea rojiblanco de toda la vida-, ni Aguilera –yo no le veo ni para dirigir un tenderete del rastro, pero es mi opinión-, ni mucho menos Manzano son una garantía de nada. Bueno sí, de fracaso asegurado.

Los dos últimos años tuvimos un entrenador con personalidad. Podrá gustarte o no Quique Flores pero intentó que los jugadores corrieran. Manzano sin embargo intenta que no les deje en evidencia. Y hoy volvió a hacerlo. Ver la alineación y encontrarte con Reyes en el banquillo dice mucho de Manzano. Un nuevo caso Movilla. Ya lo avisé al principio de temporada, pero me quedé corto. Vaticiné que podíamos encontrarnos repetida la historia de Movilla con el canterano Koke. Pero me quedé corto, se está repitiendo con Koke, Pulido, Reyes, y esperemos que Domínguez no entré en el grupo de damnificados por el párroco falso que tenemos como entrenador. Porque a Manzano si algo le revienta es que le dejen en evidencia. Y Reyes le dejó en evidencia la semana pasada contra el Levante. Que el Calderón coree su nombre es algo que Manzano no puede soportar. Solución, que siga chupando banquillo.

A principio de temporada y tras las idas de Kun y Forlán la afición le dio el galardón de buque insignia al utrerano. Todo el mundo coincidía en que era uno de los mayores talentos de la plantilla y así venía demostrándolo. Incluso llegó a sonar para el combinado nacional. Y esto Manzano no lo soporta, no puede aguantar a nadie con mejor prensa que él. Así que va y se lo carga. Da igual que un Reyes en forma sea un activo del club, sea alguien que es capaz de hacer un fútbol diferente, que sea imaginativo o que aporte la chispa que suele faltar. Da igual, lo importante es que no le reste protagonismo al bufón del banquillo.

Y del partido contra el equipo de Chamartín…pues empezó con actitud por parte del Aleti. Intentando cortar las líneas de pase, concentración. Parecía que Manzano les dio buenas consignas pese a que la alineación de Salvio en vez de Reyes y de la pareja Gabi y Assuncao fueran un declaración de “a ver si tenemos suerte por casualidad, porque el balón no lo queremos”. Y hubo suerte, por una casualidad llamada Adrián que no es tal casualidad sino un talento futbolístico –entre Falcao el crack y Adrián, me quedo con el asturiano, pero no es mediático-. Pero el Madrid empujó un poquito, lo justo para que llegara su penalti y la expulsión del inocente Courtois. Fin del partido. En cuanto el Madrid apretó el Aleti desapareció, como era lógico. La primera parte se terminó dignamente, con uno menos y entregando el balón al equipo anfitrión. Pero eso no podía durar, los jugadores corrían detrás de la pelota y eso al final se cobra su deuda. Y se la cobra en forma de goles.

Los goles fueron anécdotas, dos fallos de Godín, un penalti y una jugada donde la defensa del Aleti estaba entretenida contándose un capítulo de Aida, fueron la forma que el Madrid se aupó con cuatro tantos. Pero si los goles no hubieran sido así, hubieran sido de otra manera porque el balón no pasó en ningún momento por los pies de los rojiblancos.

Y el gran experto de la pizarra, el futuro entrenador de la selección brasileña, el mago de la táctica, el psicólogil, espera hasta el minuto 75 a hacer el cambio de Reyes. Ya con 3-1. Me imagino que el jugador estaría cagándose en el míster, pero tenía que callarse. Hacer eso en ese minuto no es de recibo cuando en el minuto 48 se marcó el 2-1. Y el Aleti se tiró veinte minutos viendo como el Madrid jugaba a un balón mareado con los colchoneros. No cayeron más goles pero hubo humillación. Y el párroco en el banquillo.

El Aleti sin dirección y tenemos a Koke, sin imaginación y tenemos a Reyes, sin solidez en uno de los centrales y tenemos a Pulido –afortunadamente Domínguez de manera callada sigue ahí-. Y sin entrenador, porque tenemos a Manzano.

Como dije, el error viene de arriba, de la directiva. Con esta perspectiva podremos estar otros doce años más sin ganar al eterno rival.

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