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Notas de Mr. Kite

Ya buscaré lo que necesites, dice Dingo

Ya buscaré lo que necesites, dice Dingo

Cuando estoy por ciertos lugares no hay forma de evitar caer en la tortura de la suavidad lacerante. Es como un momento dulce de recuerdos escondidos entre la marisma del amor cautivo, prisionero en cárceles chabacanas de correveidiles verduleros.

El pasado que es presente se retuerce en las entrañas de mi mente convirtiendo la realidad en paraísos artificiales con demonios reales que atenazan mi espíritu.

Soy un perro gillipollas que salta cuando el domador le ofrece un hueso. Un dingo domado, ni siquiera doméstico lo cual es mucho peor. Un perro doméstico tiene sus mecanismos educados desde siempre, desde el rincón más íntimo de su memoria, para obedecer. Un perro salvaje no es nada, es una entelequia, es algo que no es porque los perros salvajes fueron lobos, y si domesticas a un perro salvaje es casi peor que un perro doméstico.

Cuando oigo ciertas voces no hay forma de evitar recordar canciones y pongo a los pixies porque me pregunto dónde has estado tanto tiempo. Porque más de un segundo es demasiado y una eternidad es demasiado poco. Y parafraseo a Ray Milland en The Lost Weekend.

El pasado que es presente no se va porque forma parte de cada instante. No hay un solo día que la musa se escurra del recuerdo de Pergúmeno.

A veces la gente aparece buscando cosas. No sé el sentido de las aparaciones. Supongo que serán solo eso, apariciones. De todas formas ya, ¿acaso no se sabe?, buscaré lo que necesites, y me dará igual si me lleva más de dos minutos. Más de dos minutos dedicados a buscar el hueso de quien aparece menos veces de las deseadas es muy poco tiempo. Preguntadlo a cualquier perro salvaje.

 

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