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Notas de Mr. Kite

Musa y Pergúmeno. Dolor

Musa y Pergúmeno. Dolor

Pergúmeno andaba en un bosque nocturno de mil árboles oscuros, buscando la luz de Musa

- ¿Musa?, ¿estás ahí?, llevo días perdido por el bosque. ¿Puedes ayudarme?

- No -una voz se escuchaba por las copas de los árboles, por encima.

- ¿Eres tú?, hasta ahora siempre me guiabas.

- Ahora no -la voz sonaba fría y espectral.

- Pero...sabes que este bosque me oprime, sabes lo complicado que es cuando no me ayudas a encontrar el camino.

- Ahora no hay camino, ahora soy yo mi camino. Lo siento

- ¿Y yo?

- Lo siento, mi sufrimiento es infinito.

Mil millones de voces gritaron esa noche, nadie sabe a quien pertenecían, pero la aldea de Hekalle amaneció con el terror en el rostro por la tormenta de aullidos. Al día siguiente Pergúmeno apareció con la piel hecha jirones, las manos desgarradas y el rostro torcido en una mueca de dolor. Cuando le preguntaron solo respondía con una mirada vacía, algunos que le observaron con detenimiento vieron que tenía surcos en las mejillas.

En el monte Helicón esa noche y todas las noches cantaron melodías tristes de dolor, sin palabras. Musa recostaba su dolor sobre lechos de plumas que se endurecían cada mañana al secarse las lágrimas.

 

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