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Notas de Mr. Kite

El Ascensor (Texas Love'em) - Viernes tarde (3)

El Ascensor (Texas Love'em) - Viernes tarde (3)

(...continuando...)

Bingo, soy freakie. Y ella observadora. Bueno, observar que yo soy freakie tampoco tiene mérito. Es como si damos un premio a un recepcionista por saber que cuando suena el teléfono hay que cogerlo. La cuestión es cogerlo no todo, o sea no tirar del cable, y Silvia a ese nivel llegaba, el teléfono seguía intacto y yo seguía cosechando éxitos. La partida me estaba deparando cartas inigualables, era como jugar al cinquillo y que mis cartas fueran decimales, el 5.7 de oros, o el ¾ de bastos.

Lo peor del asunto es que la frase me la había buscado, en absoluto me sabía los diálogos. Sabía que Rachel y Deckard se conocen pero ni me acordaba de lo del búho. Así que lo busqué en internet, donde está todo y si no está alguien se lo inventa para que esté. Qué desastre…miro una frase para sorprender y lo consigo, pero la cara de Silvia era de una sorpresa en plan “joder, vaya tipo, ¿por qué le llamaría?”, más que un “es el hombre de mi vida, me ha preguntado por los búhos y no solo me gustan sino que activa un resorte sexual que hace que quiera disfrutar esta noche con él juntando nuestros cuerpos sudorosos”.

Las opciones que tenía de que ella se sintiera cómoda con mi sudor debían ser las mismas que las de juntar las letras de un poema de Shakespeare en albanés jugando a una partida de scrabble. Hay que tener en cuenta que no sé albanés…y de Shakespeare lo justo. Aunque podría hablar durante un rato largo de lo maravilloso de sus sonetos y del personaje de Lady Macbeth…pero intentaría contenerme para evitar provocar los vómitos de Silvia por una crisis de ansiedad ante la necesidad de respirar aire no viciado por mis tonterías.

Con esta introducción decidí que lo mejor era pedir un café y hablar normal. Algo que también soy capaz de hacer y que, por otro lado, no se me da mal si me quito presión. Con presión me salen de forma inevitable comentarios radicales o pedantes en forma de gracia sinsentido o de broma del absurdo. Siempre me acuerdo de Groucho Marx cuando estoy en esas situaciones. Me acuerdo de él porque me encantaría imitarle en lo inteligente e irónico, pero no solamente no lo consigo sino que además me miran raro. Lo cual es lo más alejado de lo que pretendo en el fondo con mi comportamiento.

 

(...continuará?)

 

 

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